imagen Audrey Hepburn en Vacaciones en Roma

¿Deberes para el verano?

“El juego es realmente el trabajo de la infancia”.
Fred Rogers.

Recuerdo, hace muchos veranos, una niña que se empeñó en que sus padres le compraran un cuadernillo de vacaciones de la famosa editorial que os imagináis (de hecho es la única que se me viene a la memoria, por su cancioncilla) y se empeñó tanto y tan pesada se puso, que se lo compraron. Todas las mañanas se levantaba y se ponía en el porche a escribir. Comenzó muy fuerte: ¡tres hojas!, poco a poco fue bajando su interés hasta hacer un ejercicio; pasadas varias semanas ni quería hacerlos, ni los entendía, ni lo había dado durante el curso, ni encontraba el cuadernillo… Sus padres, que ya lo habían predicho, solo dijeron: “¡Te lo dije!”. No había frase que le diera más coraje…

Esa niña se hizo mayor y se convirtió en maestra. Cuando llegó el primer curso del que fue tutora volvió a repetir lo mismo que hizo de pequeña: mandó actividades, no del famoso cuadernillo, pero sí cuentas, problemas, lecturas… Siguió formándose. Pasó por diferentes colegios y se dio cuenta que quizás había que hacer algo, que no se debe agobiar, ni estresar, con este tipo de actividades: las mismas que hacen durante el colegio.

Los niños necesitan las rutinas, pero durante este tiempo es necesario cambiárselas: hacemos más flexibles los horarios, relajamos las actividades y dedicamos tiempo a otras cosas que habitualmente no realizamos.

Actividades, ¿sí o no? Hay muchos tipos de ejercicios, de juegos, incluso si me apuráis es muy interesante hasta que se aburran un poco.

¡Ya!, pero siempre hay algunos que demandan realizarlas, que las piden y que quieren hacerlas. Normalmente suelen ser los niños que menos la precisan. Al final, dependerá de vosotros. ¿Y eso por qué? Porque a lo largo del curso escolar nuestros niños hacen miles de actividades, en el colegio, en casa, en la academia, en las extraescolares… Y, verdaderamente, ¿conseguimos resultados?

Hace ya unos cuantos artículos (Entre maestros) debatíamos sobre los deberes y sus resultados.¡Pues el verano no va a ser menos!

¿Qué os parecería si en vuestro trabajo os mandasen unos cuantos “trabajitos extra” para que no se os olvidase cómo se hacen? Pues creo que no os gustaría nada. A mí tampoco. Una cosa es que, por nuestra cuenta, queramos profundizar, aprender, leer…, y otra muy distinta que nos obliguen. (Los deberes no son para el verano)

Como en todo, siempre hay diferencias, y quienes creen que son muy necesarios porque de lo contrario los niños olvidan lo aprendido. Aquí siempre me surge la misma duda… Si se olvida tan rápido, ¿querrá decir que no está bien afianzados? Además, ¿por qué, entonces, volvemos a repasarlos en septiembre antes de realizar una evaluación inicial?

Supongo que por varias razones: porque no han repasado, porque a algunos se les ha olvidado, porque no todos están al mismo nivel… Pero si vamos a volver a darlos y a repetirlos, ¿es tan necesario que en verano los mandemos? Y por otra parte, a los padres les decimos que los asesoren, que les ayuden, que se los corrijan… Y todos sabemos que también están de vacaciones y que no van a mirar estos ejercicios: ¡pues ya la hemos liado!

Está claro que los aprendizajes que nuestros niños no olvidan son aquellos que les enriquecen como personas, que les emocionan, con los que se sienten felices. ¿Y puede llegar a emocionarnos un problema, una redacción o los planetas? Pues seguro que sí, si al enseñárselos les despertamos algún tipo de emoción, o hubo un feedback positivo, o alguna anotación que nos impactase. El cerebro necesita emocionarse para aprender. Vuelvo a lo mismo, en Infantil y Primaria el niño debe ir feliz y sentirse cómodo en las clases.

Respecto a los deberes os contaré un secretillo: hay familias que cuando recogen las notas te solicitan, por favor, que les mandes ejercicios, muchos ejercicios.

Como padres y como maestros haréis lo que veáis oportuno, yo os cuento lo que hago con mis hijos: normalmente les realizo unos cuadernillos individuales con diferentes actividades (sopas de letras, sudokus, crucigramas, dibujos, actividades de lógica, actividades de natación, preparación de teatros, manualidades, algunas cuentas, lecturas…), pero son personalizados, con muchos juegos y sin temas de sus libros. Me encanta hacerlos: recabo fichas, juegos y actividades y se las preparo. No hay un horario exacto, aunque intentamos hacerlos habitualmente en la misma franja horaria.

Os dejo algunas de estas sugerencias:

-¿Conocéis Duolingo? Es una app (en iOS y Android, @duolingo) que nos posibilita la enseñanza de diferentes idiomas jugando: no sólo gramática, sino que les ayudan a hablarlo y a agudizar su oído. (Gratuito).

-Mis hijas llevan cierto tiempo haciendo Smartick (@Smartick), es una plataforma de Matemáticas on line, donde realizan actividades diarias de quince minutos al día, adecuadas a su edad, con lógica, problemas, operaciones,…. Y con un tutor continuo que informa a los padres a diario de la evolución del niño. (De pago).

-Haced ejercicio físico: nadar, jugar a cualquier actividad, participad en familia, .. A lo largo del año tenemos poco tiempo para dedicarles a nuestros hijos. El verano es un buen momento para ello: correr con ellos, saltar a la comba, jugar al elástico… Son nuestros juegos de niños que si los hacemos con ellos, pueden ser una de sus actividades favoritas, además de intensa. Incluso para nosotros, ya que recordaremos aquellos maravillosos juegos.

Leed: si son pequeños podéis leer con ellos: teatralizado, con voces, con algún muñeco,… Libros hay mil, y adecuados a temáticas diferentes, las que a ellos le gusten. Cuando terminen de leer, preguntadles si les ha gustado, qué ha pasado en el capítulo de hoy, qué personaje les gusta más y por qué…
La lectura no se puede introducir si no la ven en casa. Somos meros ejemplos para ellos. Necesitan encontrar un libro, un personaje, una temática…, algo que les motive, que les haga que tengan ganas de leer.

– Realizad trabajos manuales: ya sé que se ensucia mucho y que se lía bastante jaleo, pero siempre recordaré los veranos en que mi abuela me enseñaba alguna actividad. Con ella hice mi primer paño de cocina (que después le regalé a mi madre), mi primer bolso, una caja “guardacosas”, me aventuré con el óleo (con mi tía) y las témperas creando mi propio museo con divertidas anécdotas…

– Y por supuesto, los deberes del conocido Césare Cata: Los inspiradores deberes de verano del profesor más ‘enrollado’ del mundo

Que tienen también su versión española: en el blog de Manu Velasco, con entradas muy interesantes para maestros (@Manu___Velasco): Placeres de verano para alumnos y profes.

-Por cierto, ¿sabéis que también hay deberes de verano para adultos? ¿Os animaríais a hacerlos?: Los deberes son para el verano

-Como habéis visto, la foto de portada del artículo era “Vacaciones en Roma”. También podéis hacer una noche de cine familiar con todo lujo de detalles: entradas, palomitas, bebidas… ¡Qué no os falte un detalle! Esos recuerdos serán únicos el día de mañana. La selección de película será acorde con la edad, a nosotros nos gusta hacerla temática, por ejemplo sobre el verano a todos se nos vienen títulos como “Los Goonies”, “Dirty Dancing”, “Tiburón”, “Bajo el sol de la Toscana”… En fin, la selección es vuestra.

-Haced con vuestros hijos actividades rutinarias, pero que dejan de serlo porque habitualmente no la hacéis así, por ejemplo cocinar juntos. Aquí tenéis una receta muy facilita y que les gustará: Clafoutis de cerezas.

Os dejo la versión thermomix por si os parece más fácil: (cuidado que las cantidades varían un poco: se hace con menos cerezas y con mermelada, con nata y mantequilla). Ambas salen muy ricas.

Clafoutis de cerezas

Esta tarta de origen francés se elabora de la siguiente manera:

Ingredientes
-1/2 k de cerezas grandes y con sabor.
-75 g de harina de repostería
-100 g de azúcar
-3 huevos y una yema
-Opcional: 60 g de frutos secos habitualmente de avellanas y almendras
-150 ml de leche entera
-2 cucharaditas de vainilla

Elaboración

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Se pican los frutos secos muy molidos (textura harinosa) y se mezclan todos los ingredientes, menos las cerezas, con un tenedor, si os resulta más cómodo podéis emplear una batidora o varillas manuales (cuidado con los niños y la batidora). Se vierte la masa en un molde que previamente habremos engrasado con mantequilla y un poquitín de harina. Me gusta hacerlo en el desmoldable porque la presentación es más bonita.

 

 

 

 

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A continuación vamos colocando las cerezas sobre la base a las que previamente les habremos quitado el hueso ( hay algunas recetas que he encontrado que van enteras, pero no me parece muy agradable ni bonito, la verdad).

 

 

 

 

 

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A continuación la masa con el resto de cerezas y al horno: aproximadamente veinticinco minutos a 180 grados. Y ya sabéis, cuando queden cinco minutos pinchadlo para comprobar cómo va la masa. Veréis que se eleva, pero después bajará.

 

 

 

 

 

 

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Para presentarlo hay quienes lo espolvorean con azúcar molida y otros que le echan mermelada de las mismas cerezas, que previamente han realizado.
¡Espero que os guste!

 

 

 

 

 

Este año, dos de mis hijos han decidido que querían realizar el cuadernillo que habían sugerido sus tutoras, porque se han empeñado y se han puesto muy pesados. Les he puesto una condición: yo pongo la fecha en la que empezamos. Están de los nervios porque está terminando julio y aún no han comenzado. Aunque yo sé lo que pasará al final: no querrán hacerlos, no los entenderán, “esto no lo he dado yo”, perderemos el cuadernillo y yo terminaré por decirles lo mismo que me dijeron a mí: “¡Te lo dije!”.

Como siempre que os vaya bonito y nos vemos en quince días.

Maribel B.
@_MaribelBP

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