Divorcio en positivo

El divorcio en positivo

Cada uno tiene sus motivos, lícitos, por los que llega a decidir divorciarse, separarse, dejar a su pareja actual… Decides cambiar tu vida y realizar una transformación personal, familiar y social. Y por suerte, aunque las estadísticas nos asusten con sus uno de cada dos matrimonios, uniones… acaban en divorcio, muchos han intentado hacer todo lo posible, lo que han considerado que ha estado en sus manos, lo que han sabido hacer, por no llegar a este punto. El divorcio es el último paso, el desenlace, de un proceso.

Pero bueno, llega y lo decides, ¡decides divorciarte!, ahora empiezan las dudas de cómo será todo, tu vida, la nueva relación con esa persona que ha sido hasta hoy tu pareja, la familia, los amigos… Pero la gran duda, tus hijos, ¿qué significará esto para ellos?, ¿cómo les afectará?, ¿qué va a pasar?… La búsqueda de la normalidad en esta nueva situación. Lo que va a suponer y a significar, la normalidad para ellos y para ti. Esta empieza cuando se asume el proceso y se explica con paciencia y dejando clarísimo que la ruptura de la relación no es con los hijos, que ellos no son causa ni motivo, y que tu amor por ellos no va a cambiar, no es negociable. Los niños, por lo general, suelen adaptarse a los cambios, siempre y cuando el adulto de referencia sepa guiarlos.

La mayoría de las personas lo ven como un trauma para los más pequeños de la casa, y de hecho hay miles de formas de contárselo a los niños, a los amigos, los familiares… cada uno elige la suya. Aquí decides cómo hacer las cosas, si como un elefante por una cacharrería, o midiendo bien tus acciones, con el fin de alcanzar tu meta, de ser lo menos dañino posible y que te encuentres bien con como lo haces. Recomiendo la sinceridad, suele ayudar mucho en este punto, se realista y honesto contigo mismo y con los que te rodean.

No voy a hablar de lo que ya sabemos, de que los niños lo pasan mal, tú lo pasas mal… Yo te voy a dar las ¡gracias! Y te voy a hablar de las ventajas que tiene un divorcio, fuera del dolor que ello produce. ¡GRACIAS!

Gracias por darte cuenta de que eso no funciona para ti, y has decidido buscar la forma de ser feliz contigo mismo, para ti. Y por ende, harás feliz a todo el que te rodea, incluidos tus hijos.

Gracias por, aunque no te lo creas, querer tanto a una persona que también entiendes que contigo no está bien y la dejas que sea feliz con quien y/o del modo que ella elija.

Gracias por enseñar a tus hijos:

– La honestidad consigo mismos.
– La levedad de las relaciones (todo se tiene que cultivar y cuidar en esta vida).
– El tomar decisiones (todo cambia y hay que estar preparado para ello para poder aceptarlas o no y enseñarlos a elegir).
– A asumir consecuencias (ser responsable de lo que haces, sin rebasar la libertad del otro y el respeto mutuo, esto suele ser lo más costoso, raro es quien lo acepta de buenas).
– El respeto por una persona y el amor (aunque en ese momento no lo entiendan, el amor es libertad y no obligación de estar con nadie, manteniendo la premisa del respeto mutuo).
– La posibilidad de buscar la felicidad.

Al fin y al cabo sois padres y vuestra labor y todos vuestros actos van encaminados a ser absorbidos por vuestros hijos, por lo que sí quiero deciros que dentro del trago de separarse, cambiar tu vida, se puede ser ejemplo de aprendizaje de emociones y comportamiento que nos permitan ser más inteligentes emocionalmente, solo hay que pensar, aparte de en uno mismo, en un bien superior, en el bien de tus hijos.

Paula Pérez
@PerezPsicologia

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