Inside out

Inside out

“El verdadero signo de la inteligencia no es el conocimiento sino la imaginación”
Albert Einstein

¿Conocéis ‘Inside out’, o como se tradujo en España ‘Del revés’?

Es una película en la que podemos ver cómo las emociones no son ni buenas ni malas, sólo necesarias. Ellas van dejándonos recuerdos que formarán nuestra personalidad y forma de ser.

Los psicólogos dicen que es para niños mayores de 7 años, porque quizás el contenido es bastante amplio y en algunos casos complejo, por lo que igual no lo entienden. Vemos un cerebro por dentro y visualizamos las expresiones de sus emociones. Cuando fui a verla al cine me encantó, y a mis hijos también. De hecho, mi hijo pequeño se pasó cierto tiempo diciendo cómo estaba en función de los personajes, cosa que me llamó bastante la atención.

La semana pasada comencé con algunos de mis compañeros un curso de formación sobre Inteligencia emocional. Había leído un poco sobre el tema, pero cuando me lo propusieron acepté encantada. Creo que puede serme de gran utilidad tanto en mi familia como con mis alumnos. El concepto en sí ha llegado a denominarse como revolucionario tanto para la Educación como para el mundo empresarial.

Inteligencia emocional‘. Tengo este libro de Goleman. Mi marido me dijo hace ya algún tiempo que me lo leyera, que me iba a encantar: creo que ha llegado el momento.

En el curso nos dijeron que todo se basa en el mundo de las emociones: primero tenemos que conocerlas, las primarias y las secundarias; a continuación, asumirlas como propias y ver cuándo y por qué se producen. Se trata de un universo inmenso, en el que la práctica nos va a seguir desvelando posibilidades de actuación propias y ajenas. La verdad es que en este tema estoy ‘en pañales’. Así que a leer se ha dicho. Con lo que estamos viendo en el curso y dada la problemática que tenemos con algunas clases, hemos decidido plantear un programa de modificación de conductas a través de técnicas usadas para el desarrollo de la inteligencia emocional. Ya os iré contado cómo vamos desarrollándolo.

Actualmente, tendemos hacia una escuela más flexible y diversificada; pero creo que no estamos preparados para el cambio… Cuando recuerdo mis días de colegio, no recuerdo que ningún profesor empatizara conmigo, ni siquiera que me preguntaran cómo me sentía. La verdad es que nuestra generación era diferente: jugábamos en la calle, no teníamos consolas, éramos niños acordes a nuestra edad, nuestra sociedad tenía valores… Pero ¿qué sucede hoy día? Nuestras clases están llenas con alumnos de diferentes problemáticas (para las que no siempre estamos formados), nos quejamos de que la ratio es alta (recuerdo haber estado en clase con cuarenta y dos compañeros, que sólo de pensarlo ahora me da un ‘patatús’), hay más asignaturas (con ellas creemos que damos una formación más integral y no siempre es así) y en cada curso podemos llegar a entrar hasta siete profesores (por aquello de la especialización). Y aún así, tras intentar todas estas cosas porque creemos que son mejores, obtenemos peores resultados.

A día de hoy nuestra escuela sigue siendo de ‘retentiva’, y es cierto que , como todo, es un entrenamiento y, por supuesto, necesario; sin embargo, hay más tipos de inteligencias:

Tipos de inteligencia

 

Inteligencias múltiples

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Pero no las trabajamos tanto. Nuestro sistema inculca el examen, las calificaciones, los trimestrales… y sin embargo dejamos bastante de lado la motivación, la felicidad personal, los experimentos, las estrategias, etc.

Quizás nuestro enfoque está mal planteado desde el principio: en las primeras etapas deberíamos despertar sus sentidos, sus aficiones, iniciando la creatividad, es decir, empleando metodologías abiertas de búsqueda.

Ya sé que me vais a decir que la vida después es competición y confrontación, pero ¿de verdad pensáis que un niño de primero tiene que hacer exámenes? Hay padres, a veces más que maestros, que agobian a sus hijos con un estrés innecesario, como si fueran a perder el año; sin darse cuenta que la maduración de cada niño aparece en un momento, pero no en los veinticinco a la vez.

Tu hijo de 5 años está más estresado que tú

Cuando empecé en la enseñanza, recién salida de las oposiciones y con toda la teoría muy fresquita, me comía el mundo. Con varios compañeros de especialidad hicimos un grupo de trabajo para darle un giro a lo que creíamos que debía ser nuestra asignatura. Se llamó MalacitaEF. Entenderéis por qué, ¡claro! Decidimos trabajar los contenidos de nuestra área desde el punto de vista conceptual y práctico a través de un centro de interés para el niño: escogimos determinados dibujos animados para llamarle la atención y que sólo con verlos descubriera lo que estábamos haciendo. Un ejemplo para que lo entendáis: Popeye era la Fuerza. La verdad es que nuestros dibujos pasaron a mejor vida y en algunos casos tuvimos que cambiarlos, dejarlos e incluso, olvidarlos. A la vez que hacíamos esto, decidimos que algunos contenidos iban a llevar una metodología abierta porque pensábamos que el descubrimiento era la mejor forma para darlo; otros, el mando directo, se aprendía así y punto, teníamos comprobado que era la mejor forma. Con el paso del tiempo, nos dimos cuenta que los niños necesitaban jugar y descubrir por sí mismos. De hecho, Marina, una de mis compis, decía que ella siempre que les daba un material nuevo les dejaba que experimentaran. ¡Cuánta razón tenía! Con la experiencia he descubierto que lo que aprenden por ellos mismos nunca se les olvida: ese juego inventado, esa emoción, ese momento en el que te llaman y te dicen “mira lo que estoy haciendo”, es único en su aprendizaje. ¡La de veces que les he dicho que no tengo cincuenta ojos para verlos! Pues hay que tenerlos y coger algunos de esos juegos o ejercicios que ellos crean, porque nos están dando oportunidades para incidir en ese aprendizaje.

Ciertamente, estamos en un momento bastante convulso donde todo el mundo opina sobre Educación y todos sabemos cuál es la receta mágica para transformar todo esto. Pero a día de hoy, navegamos sin un rumbo fijo.

Esta semana, he pensado que podéis hacer unas cookies. Esta receta me la dio mi gran amiga Olga. Otra maestra, con gran dedicación por sus niños y con una versatilidad espectacular. Mi amistad con ella llegó a través del balonmano, y después poco a poco fui conociéndola y dándome cuenta de todas las aficiones que teníamos en común y lo mucho que la quería. Un ejemplo de una persona con gran inteligencia emocional. En fin, ¡qué me lío!

La receta original es ésta: Galletas Chocolate chip cookies

Ahora os voy a dar mi versión:

Ingredientes:

– 200 de de avellana americana y nueces
– 330 de harina de repostería e integral (la proporción es 130 de la primera y 200 de la segunda), con un poquito de sal
– 1 cucharadita de levadura química
– 80 g de mantequilla a temperatura ambiente y 120 de aceite de oliva
– 110 de azúcar blanquilla y 110 de azúcar moreno
– 2 huevos
– un poquito de esencia de vainilla y canela
– 170 g de perlas de chocolate

Elaboración:

La receta original es la de la thermomix, por si la tenéis; de todas formas os dejo esta otra:

Picar la avellanas y las nueces, pero no mucho. A mí, al menos, me gusta que queden trocitos para masticar y reservamos.

En un bol hacer un volcán con la harina y mezclamos en el centro todos los ingredientes; los huevos y el azúcar suelo batirlos aparte y después se lo echo. Si lo hacéis a mano, os recomiendo que aumentéis la proporción de mantequilla y menos aceite para que os cueste menos trabajo. Ahora añadimos los frutos secos y por último, el chocolate. A veces cuando no tengo perlas hago raspaduras grandecitas de una tableta de chocolate para fundir.

La masa quedará untosa. A continuación, mientras preparáis las cookies, encended el horno: precalentad a 200 grados y después bajáis a 175.
A continuación, id haciendo pequeñas bolitas y redecorando con las perlas de chocolate, para que se vean. Colocad sobre la bandeja papel para horno o una plancha de silicona. Espaciad las galletas en la bandeja de hornear porque después crecen un poquito.

Receta de cookies con chocolate

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Hornead doce minutos y ¡cuidado, que se pasan rápidamente! Al sacarlas del horno notaréis que están un poquito blandas, al enfriarse se endurecerán.

Espero que os gusten, a nosotros nos encantan. Hay veces que las he hecho con avena, quitando harina. También están riquísimos estos “Mirones”, como los bautizó mi marido.

Receta de cookies con chocolate

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Os dejo que tengo un libro que leer y unos apuntes que trabajar. Buena semana a todos y que os vaya bonito.

Maribel B.
@_MaribelBP

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