Risoterapia con Educando en Red

Reírse en familia

“Las personas suelen confundir los límites de su propia visión con los límites del mundo”

(Arthur Schopenhauer)

He citado a Schopenhauer para comenzar a hablar de la risa y el humor ya que la idea que él plantea encierra la visión de lo que sucede a medida que vamos creciendo y “mal-madurando”. Os cuento.

Cuando nacemos tenemos todo un mundo por descubrir. Sí, sí, literalmente. No hay límites para la curiosidad de lo que se presenta. Todo se quiere tocar, mirar, chupar, conocer, alcanzar… Vamos, que no hay límite ninguno. Cuando una observa a los bebés parece que están fundidos con la vida, con su entorno… y es justo esta capacidad de sorprenderse lo que les lleva a reír de media unas 300 veces al día. A medida que vamos creciendo, esta capacidad va disminuyendo, y las personas adultas, muchas veces bien redichas, nos creemos que ya lo tenemos todo visto. Disminuye esta capacidad de sorprendernos y reímos de media unas 20 veces al día. Y es cuando confundimos nuestros propios límites con los del mundo. Cambiamos el foco. De pequeños vemos la abundancia de la vida y de mayores vemos lo que nos falta, lo que no tenemos y eso nos hace entristecernos.

Las niñas y niños son maestros del juego y de la risa. A veces pienso que quien se dedicó a escribir sobre las teorías de construcción del humor, se pasó días observando situaciones cotidianas de niños y luego las elevó a la categoría de teorías. Son un verdadero espectáculo. Y de adultos, sumergidos en el estrés cotidiano, muchas veces no podemos fluir junto a ellos y reírnos, ya que la tensión adulta es enemiga del disfrute infantil.

Así que es conveniente que generemos espacios de encuentro con nuestros hijos, como los talleres de Risoterapia en Familia que proponemos desde Educando en Red, donde vayamos sólo a disfrutar, a reírnos, a jugar, a ver la vida desde otra perspectiva.

La capacidad de sonreír constituye una de las diferencias fisiológicas que existen entre el ser humano y los demás animales (aunque el otro día vi un vídeo de un chimpancé que se partía de la risa cuando le hacían un truco de magia). No es algo que se aprenda, nacemos ya con esta capacidad. Lo demuestran estudios que se han llevado a cabo con niños ciegos de nacimiento. Y es universal… es la forma de comunicación por excelencia.

Cuando nos reímos, y en una de nuestras sesiones de Risoterapia en familia lo hacemos de principio a fin, liberamos una serie de endorfinas, que son unas sustancias (péptidos opioídes endógenos) que fabrica nuestro cuerpo de forma natural y que nos producen sensación de bienestar. Por este motivo, también son llamadas las “hormonas de la felicidad”, y tienen un sinfín de beneficios tan importantes como el de fortalecer el sistema inmune o volvernos más optimistas. Cuando reímos, nos es imposible pensar. En la India es considerada la risa como una meditación en sí misma y de ahí Osho la bautizó como “las alas de las personas”.

Los primeros estudios sobre los efectos del humor en el cuerpo se realizaron en EEUU en 1930, pero no fue hasta 1979 cuando Norman Cousins pudo experimentarlos en primera persona. Él sufría de una espondilitis anquilosante, una artritis muy dolorosa que fue capaz de superar combinando la medicina con sus dosis de humor, y escribió el primer libro en el que se habla de los beneficios del reírse, que se llama Anatomía de la Risa.

La risa está fuertemente relacionada con el amor, la amistad, la felicidad y el bienestar. Cuando nos reímos con alguien se crean vínculos especiales que hacen que tengamos la sensación de proximidad, de empatía, nos permite relacionarnos desde los buenos sentimientos, desde la complicidad, desde la sencillez, desde la autenticidad y desde el corazón. Esto hace que nos sintamos plenas, optimistas, liberadas, y sobre todo, felices.

Como veis son numerosos los beneficios de reírse. Otro día detallaré tanto los efectos físicos como los psicológicos y algunos recursos que podéis poner en práctica para volver a conseguir ampliar el foco y ampliar los límites de la propia visión de la vida. Cuanto más nos salgamos de los márgenes, más felices seremos.

María Camacho Gómez
Educando en Red
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