Te doy mis ojos película

Te doy mis ojos (sobre la igualdad)

“La educación es la vacuna contra la violencia”.
Edward James Olmos

Hace ya unos cuantos años, en mi colegio me dieron la coordinación del Plan de Igualdad. Al principio pensé que nos estábamos equivocando, que los colegios no podíamos acoger todos los problemas que iban saliendo, sobre todo porque no teníamos tiempo. Empecé a acudir a cursos, a grupos de trabajo, a charlas y ahí fue donde la conocí, en una reunión. Se trataba de un foro donde reflexionábamos sobre el presente de la Ley de Igualdad y su puesta en marcha en los centros. Aquella tarde tenía prisa, así que había hablado con el coordinador del curso para saltarme la última sesión. “Te vas a arrepentir”, me dijo. Miré el reloj y vi que podía quedarme un cuarto de hora más. Así que entré en aquella clase. Estábamos todos sentados y de pronto apareció ella: era delgada, moderna, vital, impulsiva y con unas tablas espectaculares. Parecía tener casi 30 años, aunque apenas pasaba de la veintena. Su vocabulario era transgresor y doliente. Sus ojos, un poco tristes, parecían tener una fuerza inusitada al igual que sus manos, expresivas por sí solas. Se movía por la habitación como si no pudiese parar. Me enganchó. Fue allí donde toqué fondo. Llegué a mi casa impactada. Al día siguiente a mi amiga íntima del colegio le conté lo que me había pasado y le pasé su contacto para que su marido la llamara desde el instituto, los niños tenían que conocer su experiencia:

De maltratada a monologuista para enseñar a los adolescentes que “no solo duelen los golpes”

A partir de su charla comencé a trabajar de verdad en mi centro, tuve una reunión de padres donde vinieron unas 40 personas y aproveché para hablar con ellos. ¡Ay si los ojos hablarán! Comenzamos a hablar con otro lenguaje en las clases, pero ahí no se quedó todo, pusimos en marcha una Escuela de Familia e intentamos ayudar, en la medida de lo posible, a la comunidad de nuestro colegio.

Conmemoramos determinadas efemérides y un 25 de noviembre, realizando un juego expresivo ( yo lo llamo “la claqueta”), un niño comenzó a llorar. No conocíamos que tuviera problema alguno: era un niño tranquilo, de notas normales, pero aquel día se desmoronó. Tras el juego comenzaron a salir casos extraños, así que tuvimos que actuar. Desde aquí me gustaría agradecer a Amparo Bilbao, entonces la directora del Instituto Andaluz de la Mujer, la gran labor de dicho organismo: atención psicológica, gabinete jurídico, asesoramiento educativo… En resumen, ayuda siempre. Nunca llegué a hablar con ella, pero el trabajo que realizaron por las madres y los niños de mi colegio fue espectacular. De hecho, siempre que alguien me comenta algo de esto los dirijo allí.

Mi visión sobre la Coeducación varió porque vi la realidad más cruda. Y porque era más numerosa de lo que yo conocía. Fueron años complicados porque aunque aprendí mucho, envejecí como persona. Aprendí como madres maltratan a sus hijos pequeños y esconden sus heridas, vi madres que estaban escondidas por miedo a sus maridos, he visto golpes físicos y psíquicos muy dolorosos, niños con miedo porque sus padres salían de la cárcel, hablado con la policía sobre las pulseras y ver como ellos nos decían que no podían hacer más… Fueron unos años muy intensos, dolorosos, pero de los que aprendí mucho. ¿Saqué algo de aquel bagaje? Yo creo que sí. Aprendí que mis clases van más allá de los conocimientos, que los niños llegan al colegio cargados de emociones, sentimientos, heridas, ilusiones, miedos, sueños… Y eso forma parte de ellos. Si no están bien, no pueden estudiar, dejémonos de tonterías.

En el 2013, asesinaron a uno de nuestros alumnos y a su madre. Fue el padre. Fue horroroso. Mi colegio no tiene mucha luz, pero pasó un tiempo en que la tristeza, las lágrimas y el sobrecogimiento se adueñaron de todos los que allí estábamos.

Las noticias de los periódicos, de la televisión que nos alarman, están más cerca de lo que creemos, lo que sucede es que no siempre lo sabemos. O no queremos saberlo. Cuando sucede algo así, te preguntas muchas cosas porque a veces como educadores no siempre apreciamos la realidad.

Por ello, la Igualdad es necesaria. Tenemos que trabajarla en Educación y en todos los ámbitos de nuestra comunidad, pero de verdad; no hagamos un “paripé”. Hay mucha gente que precisa ayuda y aunque nuestros resultados sean mejores que los de otros países comunitarios, no significa que hayamos terminado. Por poneros un ejemplo os diré que en Alemania este año ha sido el primero que se ha realizado un estudio sobre estos datos; nuestros vecinos franceses llevan unas cifras muy duras en lo que llevamos de año y los países nórdicos, donde existían sólo casas de acogidas para los hombres, ojo, ha aumentado de forma abrumadora la violencia hacia las mujeres, sobre todo desde la llegada de los emigrantes.

Finlandia, entre los países con más violencia de género

Y ¿cómo debemos trabajar? Está claro que con muchísima Educación, pero por parte de todos, dedicando especial atención a determinadas etapas. Creo que además de dedicar determinadas subvenciones, deberíamos estudiar y analizar porqué se dan estos comportamientos y en quiénes se dan. Me parece muy interesante el análisis de Berta (@martinidemar):

¿Se deben evaluar las politicas de violencia de género?

Hay muchas películas que inciden en dicha temática, ésta ,”Te doy mis ojos”, es una de ellas, pero tened cuidado: son duras, complicadas, fuertes y hay que estar preparados mental y emocionalmente para verlas.

Me preocupa mucho este tema y no creo que haya que pasar de puntillas por él: a diario hay adolescentes que sólo salen de su casa si su novio les da permiso, controles exhaustivos a través del móvil, humillaciones públicas mediante redes sociales, visitas a centros de salud para solicitar la pastilla del día de después de forma reiterada, vecinos que se gritan e insultan de forma continuada todas las noches,… En algún momento habrá que decir ¡BASTA!

Violencia de género

Pincha para ampliar

“Sólo soy una; mas aún así, soy una. No puedo hacer todo, mas aún así, puedo hacer algo; no me negaré a hacer algo que esté en mi mano”.
Helen Keller

Ojalá algún día consigamos que deje de ser noticia.

Maribel B.
@_MaribelBP

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *