juegos acuáticos

El verano se hace largo

Estamos ya en el ecuador de largo periodo estival de nuestros hijos y con frecuencia oigo a padres quejarse de lo larga que se les hacen las vacaciones escolares de los niños. Sin entrar en el controvertido tema de la dificultad de conciliar vida familiar y laboral, este tema se hace aún más patente en verano. Mi intención no es otra que la de ayudar a las familias a convertir este periodo que a veces se vuelve de aburrimiento en algo no solo llevadero, sino incluso divertido y enriquecedor.

En primer lugar, los campamentos o escuelas de verano suelen ser una magnífica opción para entretener a los más pequeños y ofrecer experiencias diferentes a lo que viven durante el curso. La mayoría de los campamentos, ya sean urbanos o no, cubren la primera de necesidad de los padres de buscar algún sitio donde los niños puedan estar mientras ellos aún trabajan. Luego, además de ayudar en este primer y no menos importante reto, tienen muchísimas más ventajas. Descubre Las bicicletas y los niños son para el verano.

Los cuadernos de vacaciones ya no son lo que eran, lejos de ser una tediosa labor obligada por los padres para hacer sumas y restar y terminar de aprendernos la dichosa tabla de 9, ahora son mucho más divertidos. Cumplen la misma función de antaño de repasar los conocimientos adquiridos durante el curso, pero la temática, el colorido, las pegatinas, etc. ayudan mucho y si hablamos de la versión online ya las ventajas son casi infinitas. Debo decir, que, aunque me parezca maravillosa la evolución que han sufrido los cuadernos de actividades veraniegos, no recomiendo que los niños dediquen a esta actividad más de 30 -45 minutos al día, según la edad. Al igual que desaconsejo los campus o campamentos que centren demasiado su programa en contenidos excesivamente académicos, pues no creo que sea positivo obligar a los niños a realizar actividades demasiado tiempo. No en vano, el verano para ellos dura casi 3 meses. Independientemente de las buenas o malas notas que haya podido traer, los niños también necesitan desconectar de sus obligaciones durante un tiempo.

Las manualidades, junto con los juegos de agua, son el entretenimiento preferido de los niños en verano. Entre los beneficios de las manualidades se encuentra que potencia la psicomotricidad fina, ya que es un ejercicio manual y requiere cierta precisión y coordinación. Sabemos que, sobre todo en la etapa infantil, existe una gran interdependencia entre desarrollo motor, intelectual y emocional, pues realizar manualidades ayuda a desarrollar su imaginación y su creatividad. Aquí, en el blog de Saturna Manualidades, podéis encontrar muchas ideas ingeniosas para disfrutar con los peques.

Las tareas de casa: cocinar, hacer la compra, tender la ropa, etc. pueden ser un buen entretenimiento cuando tenemos que estar en casa con los niños. Se trata de hacer con ellos cosas que durante el curso estamos tan ocupados que no hacemos, nuestro ritmo de vida durante el año no nos permite incluirlos en las labores domésticas principalmente por la falta de tiempo. Hablamos de cosas tan sencillas como cocinar con ellos, hacer la lista de la compra e ir juntos al supermercado. La repostería, por ejemplo, les encanta a los niños; es una actividad que no requiere mucho, pues se realiza en casa con los medios que tenemos. Pero además de hacer un pastel especial un día, a los pequeños les gusta ayudar en la cocina cada día, a veces sólo subirse en una silla y remover con el cucharón lo que se esté cocinando les gusta. Cuanto más si les dejamos participar en algunas otras tareas relacionadas con la cocina que ellos puedan hacer. Las tareas que les asignemos, como siempre acorde con la edad, claro está, a un niño de 4 años no le vamos a poner a cortar cebolla, pero sí a condimentar con sal o especias o a amasar, por ejemplo.

También la jardinería, al igual que la cocina, es algo con lo que los niños disfrutan mucho y además aprenden, no sólo valores, sino que a la vez estamos estimulando su creatividad. Actividades como la horticultura o la jardinería ayudan a la concentración a la vez que relajan. Es una tarea gratificante ver el fruto de su trabajo, a corto o medio plazo.

Y por supuesto, leer, para mí la actividad estrella de todas. ¿Por qué? Pues porque pocas cosas hay tan fascinantes como adentrarse en una historia, meterse en la piel de un personaje y vivir sus aventuras. Leer abre la mente, es una frase hecha, pero esconde mucha verdad, al leer conocemos mundos nuevos, diferentes pensamientos y opiniones, diferentes culturas, etc. Un libro bien escrito tiene el poder de atraparte sin que te des cuenta y que las horas pasen de largo. En verano los días son más largos y podemos aprovechar para inculcarles a nuestros hijos nuestro amor por la lectura. Eso sí, como digo siempre, el primer paso en la terapia para los hijos es el ejemplo de los padres, para que los niños lean tienen que ver a sus padres leer. Es muy importante que el libro esté adecuado a la edad del niño, y con esto me refiero no sólo a que tenga más o menos dibujos, sino al tipo de letra, la temática, el número de páginas, etc. Si le damos a leer el Quijote a un niño de 7 años seguramente se desmotivará y pensará que es un libro aburrido y muy largo; en cambio a la edad adecuada, es un libro con el que puedes disfrutar muchísimo.

10 en Conducta
Elisa López
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