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Dime cómo educas y te diré cómo serán tus hijos

estilo educativo democrático

La investigación científica, ha demostrado que el estilo educativo de los padres tiene una enorme influencia sobre la autoestima, el desempeño académico, las habilidades sociales y emocionales o la impulsividad de sus hijos. Un tema tan importante se merece un poco de atención, por eso te cuento a continuación todo lo que necesitas saber sobre los estilos educativos.

Empecemos: los estilos educativos, ¿qué son?

Los estilos educativos son la forma de actuar de los adultos respecto a los niños en su día a día, en la toma de decisiones y en la resolución de conflictos. Incluye tanto las ideas, como las expectativas y estrategias con las que la familia regula las conductas de los hijos y marcan los límites que promueven el desarrollo y la socialización de los niños.

A lo largo del tiempo se han analizado en múltiples ocasiones los estilos más frecuentemente utilizados por las familias en la educación de sus hijos. Hay un cierto consenso sobre los estilos más frecuentes y las consecuencias que generan. Si bien es cierto que los padres pueden aplicar estrategias de diferentes modelos en algunas ocasiones, su estilo educativo es estable y suele le coincidir uno de los modelos que comento a continuación.

Los autoritarios: ‘Aquí mando yo’

estilo educativo autoritario
Es lo que se conoce como estilo educativo autoritario. Se trata de aquellas pautas de crianza centradas en el seguimiento de pautas rígidas establecidas por los padres. Los padres con este estilo educativo hacen muestras continuas de su dominio y control férreo. Entienden la sumisión de sus hijos como una muestra de respeto, por lo que son muy sensibles a cualquier muestra de insurrección en sus hijos. Estos padres pueden dejar de mostrar afecto a sus hijos para conseguir que obedezcan y que continúen con el seguimiento de sus normas. Los castigos son su elemento educativo estrella, usando muy poco la comunicación.

¿Qué provocan en sus hijos?

Este estilo es uno de los que tiene más repercusiones negativas en el desarrollo de los hijos. Genera falta de autonomía personal y creatividad, menor competencia social, baja autoestima y genera niños descontentos, reservados, poco tenaces, poco comunicativos y poco afectuosos. Al haber crecido con la imposición de normas, estos niños no suelen interiorizar los valores. Solamente se ajustan a las demandas cuando la figura de autoridad está presente. Pueden albergar rencor hacia sus familiares y mostrar conductas desafiantes cuando son más mayores.

Los permisivos: ‘haz lo que quieras, si te hace feliz’

Los padres permisivos son aquellos que quieren evitar el conflicto y el castigo. Generalmente, los conflictos en las relaciones con los hijos están asociados al establecimiento de las normas. De manera que en el estilo educativo permisivo las normas no existen o son tan flexibles que los niños no se ven obligados a seguirlas. Estos padres son extremadamente sensibles a las necesidades y preferencias de sus hijos, incluso por encima de sus propias necesidades. Creen que el establecimiento de normas o consecuencias es negativo para el desarrollo de sus hijos. La tolerancia, el amor incondicional y la comunicación continuada son característicos de este estilo.

estilo educativo permisivo
¿Qué provocan en sus hijos?

El problema en este estilo educativo es que frecuentemente estos padres no establecen límites a la permisividad. Esto produce efectos socializadores negativos en cuanto a conductas agresivas y a los logros de independencia. Tenemos a niños aparentemente alegres y vitales, pero dependientes, con altos niveles de conducta antisocial y bajos niveles de madurez y responsabilidad. Cuando estos niños llegan a ambientes en los que hay normas (colegio, trabajo, etc.) su adaptación suele ser más complicada.

Los democráticos: ‘lleguemos a un acuerdo’

El estilo educativo democrático intenta ser un equilibrio entre los dos modelos anteriores. Se trata de un estilo educativo en el que se establecen límites y pautas educativas que están sujetas a la negociación. También se denomina estilo autoritativo dado que los padres ejercen su autoridad pero de manera flexible en función de la edad del niño. En este estilo los derechos y los deberes del niño van creciendo por igual durante el desarrollo. También los padres entienden que tienen sus propios derechos y obligaciones, es lo que se conoce como ‘reciprocidad jerárquica’. La comunicación y la afectividad forman parte de la estrategia educativa.

¿Qué provocan en sus hijos?

Según la investigación, es el estilo educativo que genera mejores resultados en todos los niveles. Tienen más desarrollo de competencias sociales, índices más altos de autoestima y bienestar psicológico, un nivel inferior de conflictos entre padres e hijos, entre otros. Estos niños suelen ser interactivos y hábiles en las relaciones con sus iguales, independientes y cariñosos.

Los sobreprotectores: ‘¡Ten cuidado!’


La protección de los hijos es la principal preocupación del grupo de padres con estilo educativo sobreprotector. En este estilo educativo existe un alto control por parte de los padres pero el objetivo no es la obediencia, sino la protección extrema (tanto física como emocional). Estos padres se responsabilizan en exceso, consideran que sus hijos son frágiles y que deben responder por ellos. Generalmente, los padres que tienen este estilo tienden a ser miedosos o aprensivos y es posible que ellos mismo eviten múltiples situaciones potencialmente dañinas. Estos padres, al igual que ocurre en el estilo permisivo tienen a mostrar altos niveles de afecto y cuidado.

¿Qué provocan en sus hijos?

La protección desmesurada de los hijos hace que estos crezcan con una pobre autoestima. En la medida en la que sus padres les evitan el afrontamiento de una gran cantidad de situaciones. Estos niños piensan que no serán capaces de enfrentarse ellos solos a las demandas de su vida. Por tanto, estos niños tienden a ser dependientes y a necesitar la aprobación y la supervisión de los adultos. Además, tienen escasas habilidades de afrontamiento y de resolución de problemas.

Los negligentes: ‘Haz lo que quieras’

estilo educativo negligente

En el estilo educativo negligente los padres son invisibles e indiferentes, es decir, no se implican en la educación de sus hijos y no colaboran en las tareas propias de la crianza. Aunque en este estilo también se incluyen aquellos padres que oscilan entre la ausencia de controles y normas y el exceso de las mismas con supervisión colérica.

Presentan un comportamiento hostil o tremendamente variable. Renuncia a ejercer cualquier tipo de autoridad con sus hijos e hijas, dejándolos en completa autonomía y confiando en otros agentes educativos (escuela o comunidad). Todo ello transmite un mensaje difuso de irritación o descontento respecto al hijo como persona, que genera unos efectos devastadores en los hijos. Tienen una escasa sensibilidad a los intereses y necesidades del niño, dado que suelen estar centradas en sus propias necesidades e intereses. También puede ocurrir que los padres estén agotados o que presenten algún problema psicológico que le impida dedicar a sus hijos las atenciones que necesitan. La comunicación y las muestras de afectos también son bajas.

¿Qué provocan en sus hijos?

Estos niños muestran una gran dificultad en la gestión de sus emociones aunque pueden desarrollar su autonomía de manera forzada. También tienen dificultades en las relación con los demás, tienden a ser más desconfiados y poco empáticos. Estos niños suelen ser muy vulnerables a los conflictos.

Espero que este artículo te ayude a reflexionar sobre tu estilo educativo. Recuerda que siempre estamos a tiempo que introducir cambios que nos permitan ajustarnos más a los objetivos que queremos conseguir.

Mónica Valverde Salgado

Psicóloga Sanitaria. Codirectora de Valpe Psicólogos

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