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¿El último regalo?

Película El último regalo

«La satisfacción radica en el esfuerzo, no en el logro. El esfuerzo total es una victoria completa»
Mahatma Gandhi

Llegaron los Reyes, terminó la Navidad y vuelta al trabajo.
Al volver siempre me gusta preguntarles a mis alumnos cómo lo han pasado, qué han hecho y qué les han traído los Reyes o Papá Noel. Además, en este tema es curioso, da igual la creencia que tengas, que todos ellos reciben sus regalos el 6 de enero. En fin, no voy a complicar más el tema…
Me ha llamado soberanamente la atención, un año más, comprobar que el alumnado con peores resultados académicos y de comportamiento ha sido el más gratificado con diferencia: tanto en número de regalos como en la categoría de ellos. Es cierto que no soy partidaria de premiar a mis hijos por el hecho de sacar buenas notas, de hecho, creo que se trata de su obligación; pero ¿qué sucede cuando nuestros hijos/alumnado sacan malas notas porque no han hecho nada y presentan problemas de comportamiento?
Siempre les hablo a mis niños de la importancia del trabajo constante, del día a día, del buen hacer en clase porque ello conllevará un premio en un futuro; pero ¡claro!, el presente es totalmente diferente. ¿Qué podemos hacer como educadores ante esta realidad? A muchas de estas familias no les podemos pedir un lápiz, ni un libro de lectura para casa (de hecho, la normativa les ampara), pero tienen el último modelo en calzado deportivo, en consolas y vídeojuegos.
Os contaré una pequeña anécdota: el año pasado mis alumnos de quinto se rieron de mí porque tenía una sola televisión y encima era de tubo (había otra en la cocina, también de tubo, pero estaba estropeada). No entendían que sólo hubiese una televisión en la casa y que no tuviera una de plasma. Les dije que hasta que no se estropease, no pensábamos cambiarla: la mayor parte de ellos tenía cuatro o cinco televisiones (¡incluso varios alumnos que tenían siete!) y evidentemente de plasma, por supuesto, una en su cuarto. Es más, en caso de que tuvieran que compartir el dormitorio, pues más de una «tele».
– ¿ Y cómo la ves? -les pregunté.
– Pues con cascos. De esa forma puedo jugar y encenderla siempre que quiera sin que nadie me moleste. – Me contaron la mayoría de ellos.
No entendieron que en mi casa sólo hubiese una y que compartiéramos determinados programas. ¿A qué estamos llegando? No os contaré qué programas ven porque eso daría para varios post (que ya os lo contaré), pero me parece muy preocupante el hecho de regalar cuanto más y mejor, hipotecando infancia, valores y otros aspectos fundamentales de la vida.
Al pelo, encontré este artículo extraído del blog del juez de Menores de Granada, Emilio Calatayud. De él conoceréis «Reflexiones de un juez de menores»(Editorial Dauro), donde aparece su famoso decálogo para hacer a tu hijo un delincuente:
«He suspendido 5 y los Reyes me han traído una moto y el móvil: mis padres son tontos»
Como padres me parece que estamos totalmente empeñados en gratificar a nuestros hijos y darles más de lo que necesitan. Muchas veces me enfado con mis hijos y les digo que si tuvieran sólo uno, de lo que fuese, lo cuidarían como un tesoro. Volvemos a hacerlos egoístas y nosotros a perder los papeles, una vez más.
No sé cómo va a acabar esto, pero me preocupa y mucho. Estamos viviendo por encima de nuestras posibilidades y todo es gratis. No hay sacrificio, espíritu de esfuerzo y las gratificaciones se obtienen porque sí.
Para contrarrestar todo esto, os invito a que conozcáis a una gran docente. Ella se llama Paty y es la directora de Fábrica de valientes, es un campamento donde se busca el talento de los niños basándose en la creatividad, el esfuerzo, la superación y el trabajo en equipo. Cuando leí este párrafo, sabía que iba a aprender:
Tener talento no es sacar un sobresaliente en matemáticas. En Fábrica de Valientes pensamos que todos tenemos talento, y que aprovecharlo es elegir la mejor alternativa para resolver un problema, saber ponerse en el lugar del otro, ser flexible para adaptarse a los cambios… y saber que sin esfuerzo, sin trabajo en equipo, y sin actitud no se va hacia adelante… Experimentar y fallar… Creer y crear… El talento se puede educar e impulsar… ¿Por dónde se empieza? Los Valientes lo saben: CONFIANZA y PRÁCTICA.
Como casi todos mis encuentros fue casual, o como diría una de mis compañeras, todo tiene una causalidad. Empleo algunos de sus recursos en mis clases y mejoro la motivación. Hay que crear ambiente, hacer equipos y fomentar la confianza. Espero que os guste. A mí me encantan.

Hoy os dejo un dulce muy fácil y especial: lo más divertido de toda la historia es cómo le pusimos nombre Nani y yo. Nos pasamos toda la tarde para averiguar su nombre: creo que lo hicimos así porque mientras sugeríamos nombres, no parábamos de comer a cucharadas. Al final, quedó como el «BimBam» y así lo bautizamos. Mi madre hacía muchos dulces, de «casta le viene al galgo», y teníamos algunos que eran especiales porque podíamos participar haciéndolos. Éste fue el caso de la tarta de galletas, ¿cuál es su secreto? Ninguno: nos gustaba tanto que podíamos devorar todo el pastel de una sentada y sólo lo hacíamos en ocasiones especiales de verano. Hoy la receta la presento de una forma diferente: se trata de mi recetario, del de aquella época. En él guardo mis primeras recetas. Aquí la tenéis, os la traduzco:

recetario

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Ingredientes:
Para mojar las galletas:
– Un vaso y medio de leche, mejor entera.
– 3 cucharadas de azúcar
– Una cucharada de ron
Para la crema de vainilla:
– 2 vasos de leche
– 5 cucharadas de azúcar sin colmar
– 1 paquete de Flanín El Niño
Para la crema de chocolate:
– 2 vasos de leche
– 5 cucharadas de azúcar rasas
– 1 sobre de Flanín El Niño
– 2 cucharadas de cacao
– 1 paquete de galletas hojaldradas
– Canela en rama y en polvo
– Coco rallado ( un poquito para espolvorear), o anises o virutas de colores
Elaboración:
Ponemos la leche a hervir con el azúcar y el ron. A mí me gusta echarle una ramita pequeña de canela y una cascarita de limón, pero cuidado, deberemos apartarla antes de que comience a hervir, si no amargará.
Cuando comience a hervir, apartamos la leche del fuego y vamos pasando las galletas por dicha leche. Debemos escurrirlas bien para que no quede leche sobrante. No queda bonita en la presentación. Para ello es más fácil si os ayudáis de un tenedor, en vez de una cuchara.
Cada una de esas galletas bien mojadas, las dejamos en un recipiente, intentando cubrirlo completamente: que no quede hueco alguno, por lo que deberéis cortar las galletas últimas en pequeños trocitos. Si nos sobra leche la dejaremos para la siguiente superficie de galletas.
A continuación, preparamos la crema de natillas:
De los dos vasos de leche, reservamos un poquito (menos de uno). El resto lo ponemos a hervir con canela y limón. En la leche que hemos reservado mezclamos con una batidora el Flanín y el azúcar (a veces le echo dos yemas de huevo). Se hace así porque el Flanín se mezcla en leche fría. Cuando comienza a hervir echamos la mezcla de vainilla preparada y esperamos a que vuelva a hervir. Una vez que termine, la echamos sobre las galletas y dejamos enfriar un poco.

Capa de natillas

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Volvemos a calentar la leche sobrante, en la que habíamos mojado las galletas. Si nos hace falta, añadiremos un poco más. Y repetimos: mojamos las galletas y una vez escurridas las ponemos encima de la capa de natillas, hasta cubrirla completamente.
A continuación, preparamos la crema de chocolate, igual que la de natillas, sólo que añadiendo el cacao en la mezcla de la leche fría reservada. Una vez terminada, porque haya hervido, volvemos a echarla encima de la capa de galletas y la dejamos enfriar. Antes de servirla adornaremos con coco o virutitas de chocolate.

Chocolate recipiente

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Podéis presentarla de muchas formas: hay quien prefiere volver a repetir los pisos de galletas y de diferentes chocolates, pero a mí me gusta más así, a nivel de forma: como la que hemos hecho, en vasitos individuales o como esta preciosa tarta, que hizo mi tío Jesús. ¡Espectacular!, ¿ a que sí? Todo un artista en la repostería.

Tarta de chocolate

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Por cierto, acaban de regalarme el último libro de José Antonio Marina. ¡Esto promete!

Libro José Antonio Marina

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Que os vaya bonito y hasta la semana que viene.
Maribel B.
@_MaribelBP

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