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Enseñar a pensar a los niños, una materia olvidada

Empezamos con un reto: dos personas juegan al ajedrez y, de cinco partidas, cada uno gana tres. ¿Cómo es posible? A primera vista, la mayoría de personas se quedarán desconcertadas con esta pregunta. El motivo es que para resolverla hay que poner en marcha el pensamiento lateral, aquel que trata de encontrar soluciones diferentes o que se apartan de los enfoques clásicos.

«Este tipo de pensamiento es muy útil como técnica para resolver problemas de manera creativa, ya que nos permite movernos hacia los lados para observarlos con otra perspectiva y producir ideas que salen de los patrones de pensamiento habituales», explica Lourdes Alonso, psicóloga del programa de desarrollo mental para niños de 5 a 13 años de ALOHA Mental Arithmetic.

Hay que activar el cerebro de los niños para prepararlos para el futuro

Hoy día, toda la información a la que se quiere acceder, sobre cualquier tema, la tenemos a un solo clic. Ni siquiera «memorizar un número de teléfono o fechas importantes. El móvil, la tablet, el ordenador… nos lo recuerdan todo, por lo que es importante enseñar a los niños a tener el cerebro activo«, explica Alonso. «Hay que dar más importancia a la atención, la concentración, la creatividad, la memoria fotográfica, la imaginación… De esta manera desarrollan su inteligencia y están mejor preparados para hacer frente a cualquier reto que se les plantee en el futuro».

Los niños son como esponjas: absorben todo lo que se les enseña

Los estudios científicos demuestran que las experiencias vividas durante los primeros años tienen un efecto directo sobre la capacidad de aprendizaje que el niño mostrará en el futuro.

La infancia es el momento en que el cerebro presenta más plasticidad, está más capacitado para absorber todo lo que se le enseña. Esto ocurre porque es el periodo durante el cual se definen las conexiones neuronales, fundamentales para el desarrollo de la inteligencia. Para potenciar este desarrollo, «el aprendizaje se debe hacer siempre en un entorno motivador y divertido» continúa Lourdes Alonso, «y combinando actividades lúdicas, juegos didácticos, ejercicios de grupo y actividades similares conseguimos que los niños se diviertan mientras aprenden y se desarrollan».

Una herramienta que está teniendo gran aceptación entre los más pequeños es el ábaco, con el que los niños aprenden matemáticas como si se tratara de un juego. «Este hecho favorece la asimilación de conceptos que pueden resultar complicadoS como la multiplicación o la división, o incluso un resta«, explica la psicóloga.

«Con un ábaco el niño ve (y sobre todo toca) que añadiendo y quitando fichas se suma o se resta, y más adelante, con fórmulas y combinaciones es completamente capaz de entender una multiplicación, una división, una raíz cuadrada, una potencia, operaciones con decimales, etc.».

El aprendizaje del ábaco, además, hace que el niño aprenda a concentrarse mejor, que sea capaz de hacer las tareas escolares más rápidamente y que tenga mejor capacidad de resolver problemas de manera eficaz. Estos beneficios se adquieren en la etapa de la infancia, pero duran toda la vida.

Seguramente estos niños no deberán tardar en descubrir que los dos jugadores de ajedrez no jugaban el uno contra el otro.

Artículo elaborado por ALOHA Mental Arithmetic.

MÁS INFORMACIÓN: descubre en este reportaje de La Diversiva cómo enseñar matemáticas a los niños de una forma fácil y divertida.

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