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Invictus

Película Invictus

«Educar no es llenar un vacío, sino encender una llama»
William Butler Yeats

– ¡Mamá! ¡El niño se está motivando!
– ¡ Eh, no te motives!
Estos comentarios extraños entre mis hijos me vuelven un poco loca; perdón, pero ¿desde cuándo la motivación es negativa? Parece que me he perdido algo y no entiendo nada. Y cuando me voy al colegio mis alumnos se echan en cara lo mismo.
El caso es que los que nos dedicamos a la enseñanza seguimos pensando que la motivación y despertar el interés de nuestro alumnado es fundamental; pero aquí falla algo. Está claro que a nivel de formas lo emplean correctamente, no quieren que alguien destaque y es mejor que todo pase por la medianía. Muchas veces me pregunto si esto será causa de los programas educativos de mínimos, el famoso P.A. (progresa adecuadamente), o incluso, el hecho de no querer destacar para pasar desapercibido. Quizás dicho planteamiento podría ser más propio de preadolescentes, pero he tenido alumnos que con 8 años me dijeron que sus padres no sabían si al final habían sacado un 9 o un 5, si en las notas iba a salir lo mismo, a lo que añadían otros, unos años mayores: «además sólo se repite una vez y yo ya lo he hecho».
La Educación es siempre un ensayo con acierto/error y lo que a veces te sale de maravilla en una clase, en otra, una hora después conlleva un resultado caótico. Dependen de muchos factores, sobre todo en los más pequeños: la clase anterior, las primeras sesiones, lo que han dado, si ha habido algún problema, el tiempo… Sí, os parecerá una tontería, pero a veces acertamos más el tiempo que Brasero, porque notan mucho los cambios meteorológicos.
En mis clases intento usar la motivación, de hecho, hay algunas donde apenas la preciso, ya que mi asignatura como tal les hace participar con una actitud positiva; sin embargo hay edades, determinados contenidos, que me cuestan darlos.
¿Recordáis en mi primer artículo que había unos comportamientos muy extraños en niños de Primero de Primaria? Pues no creáis que me he olvidado de ellos, ¡qué va! Siguen ahí, erre que erre. Seguimos con nuestras reuniones, pero no estamos viendo los resultados que suelen verse en un segundo trimestre: sí en el grupo, pero no en determinados alumnos. Es verdad que son pequeños y que cuando pasan a Primaria creemos que ya están preparados para todo: seis o más maestros, diferentes asignaturas cada una con su libreta y su forma de darla, un horario muy complicado (sesiones de tres cuartos de hora y cambio de asignatura) y los recreos… En fin, para ellos es un mundo por descubrir que queremos que lo hagan tras un verano y eso es imposible.

Libro El más poderoso

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Pues mi pandilla y sus maestras estamos trabajando muchísimo. Ahora están con la corona de oro. Esta actividad a está basada en el libro «El más poderoso», de Keiko Kasza: hay tres animales que se pelean por tener una maravillosa corona de oro con la inscripción «Para el más poderoso». Al final llega un personaje que les descubrirá que el poder no se ejerce a través de la violencia.
A lo largo de la jornada, y de la semana, estos niños reciben, en función de su comportamiento, unas tarjetas que les dan

Cartulinas y corona

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opción a llevarse a su casa la corona. Aquí podéis ver las tarjetas:
En mi clase estoy con otros derroteros. Nosotros, basándonos en Fábrica de Valientes, somos un equipo, ¿qué digo? Un «Súper equipo». Tenemos que trabajar para mejorar, divertirnos, ayudar a nuestros «compis»… Pero cada uno de nosotros tiene un súperpoder que puede usar. La verdad es que están muy emocionados: nuestras clases comienzan y se despiden con un súper grito.
¿ Y cómo se me ocurrió todo esto? Pues gracias a este vídeo:

Le pedí a los niños que se dibujaran como un súper héroe o una súper heroína: tenían que ponerse nombre y explicarme cuáles eran sus poderes para tratar de ayudar a sus compañeros o para estar en clase… La verdad es que me llevé varias sorpresas, algunas de ellas un poco negativas. Sabéis que los niños son transparentes y muchas veces nos muestran lo que sienten, lo que les pasa, qué hay a su alrededor y eso no es siempre fácil de entender o digerir, en fin… No es el tema que hoy nos ocupa.
Me gusta leer de todo un poco y leí en un artículo de empresa sobre la motivación extrínseca y claro, lo extrapolé a la enseñanza: alguien te pide que hagas algo y si lo haces sacarás buena nota, pero si no lo haces tendrás malos resultados. Por otra parte, hay una motivación intrínseca: realmente quiero hacerlo o no. Está claro que las extrínsecas pueden usarse, pero no siempre se obtiene beneficio futuro. De las intrínsecas, la primera sería la ideal: el niño quiere hacer la actividad. Si llegamos a este punto, debemos observar algunos aspectos y es que la mayor parte de maestros y padres planteamos mal la mayor parte de las actividades. No suscitamos el interés necesario para llegar a motivarlos, a lo mejor ahora que está tan de moda, tendríamos que formarnos en coaching educativo. Está claro que entre otras cosas debemos mejorar el lenguaje que usamos con nuestros alumnado: la ironía no educa, las malas formas nos pierden y los gritos sólo consiguen desarbolarlos más.
La semana pasada, estando con mi súper equipo jugando con aros, veo que hay un niño que no le sale la actividad y decide tirar el aro e irse de la clase, además ¡sin decirme nada! Mi asombro fue impresionante porque nunca me había pasado. Empecé a darle feedback positivos, pero él sólo veía el resultado final: no conseguía mover el aro como habíamos dicho por lo que decidió ‘pasar’ del tema. En cierta medida, hay veces que como educadores, tanto padres como maestros, nos fijamos en el resultado y no tanto en el proceso, a eso hay que añadirle que su tolerancia a la frustración es cero y que necesitan resultados inmediatos. No es fácil trabajar así, pero algo debemos hacer desde casa y en el colegio. Os dejo este cuadro de mensajes positivos, por si os sirven:

Cuadro sobre cómo motivar a los niños

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La motivación, la superación, el entrenamiento, la actitud positiva, la tolerancia a los errores, la autoexigencia, son aspectos que a veces perdemos de vista, cuando cada vez nos orientamos más hacia un proceso de enseñanza-aprendizaje donde prima la metodología sobre los contenidos, el proceso sobre el resultado, el cambio al fin y al cabo de nuestro modelo de enseñanza y de nuestros niños. En resumen:
La Educación del Ser
Buscando he encontrado cómo se pueden conseguir resultados a través de diferentes contenidos: Os dejo estos dos muy ilustrativos:
El Rugby como arma educativa
Y la orquesta de la basura, uno de mis preferidos para mostrárselos a mis alumnos del tercer ciclo. Sé que tiene ya sus añitos y que hay otros ejemplos cercanos si no iguales a éste, pero de vez en cuando me gusta enseñarles la motivación de otros niños:

Y como tenéis mucho que ver, os dejo este Pastel turco de té negro, nueces y cacao. La receta es del blog «directo al paladar», pero la he variado un poquito.
Ingredientes:
– 300 g. de agua para dos cucharaditas de té negro. Yo le puse dos bolsas.
– 200 g. de nueces troceadas.
– 4 huevos medianos.
– 300 g. de azúcar (mitad blanca y morena).
– 250 de aceite (mayoritariamente de girasol y menos de oliva porque le da un sabor más fuerte).
– 1 cucharada de esencia de vainilla.
– 3 cucharadas de cacao en polvo, tipo Valor.
– Media cucharadita de zumo de limón.
– 500 g. de harina (mitad de trigo, mitad integral).
– 1 sobre de levadura en polvo.
– para adornar azúcar glas y canela molida.
Elaboración:
En primer lugar preparamos el té y una vez listo, lo dejamos reposar y enfriar.
En un bol grande ponemos el azúcar, la vainilla ( hay quien le echa azúcar vainillado, un sobrecito) y los huevos, batiremos con un tenedor hasta realizar una pasta que blanquee junto con el té. Añadiremos el aceite y el zumo del limón (la media cucharadita) y seguimos batiendo. En otro recipiente aparte mezclaremos el cacao, con la harina y la levadura (se puede tamizar, pero si la harina es integral no va a pasar por el tamiz, también podéis hacerlo entero de harina de repostería), lo agregamos al primer recipiente y mezclamos. Sólo nos queda añadir las nueces y remover hasta que todos los ingredientes estén totalmente incorporados.
Se prepara el molde, untado previamente con un poquito de aceite y lo horneamos a 180 grados, previamente precalentado a 200. Mi horno es con ventilación y turbo, lo pinché a los 25 minutos y tardó un poquito más. Ya sabéis, hasta que salga limpio. ¡A disfrutarlo!

Receta de bizcocho elaboración

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Receta de bizcocho terminado

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Hay un dicho que dice algo así como «Si lloras por no haber visto el sol, las lágrimas te impedirán ver las estrellas»; pues eso, motivémonos y motivémoslos para trabajar y para realizar la labor y por supuesto, si no sale a la primera, no pasa nada, levantémonos y sigamos. ¡Mucho ánimo!
Que os vaya bonito.
Maribel B.
@_MaribelBP

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