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Juegos olímpicos (Sobre ilusiones, expectativas, logros y fracasos)

maribel B olimpiadas vuelta al cole

“El precio de la grandeza es la responsabilidad”
Winston Churchill

Desde siempre he tenido una motivación especial cuando llegaba el final del verano: que si la Vuelta a España, algún europeo de baloncesto, una competición de atletismo… Y claro, este año era el no va más ¡los Juegos Olímpicos! Aunque para mí hayan sido el “no va menos”…
En el pueblo donde estábamos la señal de la tele es muy deficitaria; en mi casa no llega Teledeporte y encima, eran mayoritariamente de madrugada. “¡No pasa nada!”, me dije, hay algunas zonas del pueblo que sí tienen cobertura: así que a través de la Uno, la radio y Twitter los he seguido.
Durante el curso escolar intenté iniciar a algunos de mis alumnos en dicho contenido e hice hincapié en algunos aspectos que me parecieron curiosos para los niños: por ejemplo la historia de la Maratón y el gran Filípides; el barón Pierre de Coubertain, el fundador de los Juegos Olímpicos modernos; los colores de los aros olímpicos; la antorcha olímpica; los deportes,… Me llamó mucho la atención que desconocieran tanto al respecto, quizás porque desde pequeña en mi casa se habían vivido de una forma especial y en las suyas no.
Los primeros juegos de los que tengo recuerdo creo que fueron los de Moscú, aunque no lo puedo asegurar. Quizás sean Los Ángeles, los más entrañables: hice un estadio de plastilina y fui colocando diferentes deportistas y modalidades de atletismo; en aquella época, el atletismo me parecía “lo más”. ¡Cómo disfruté con las medallas de Abascal y la de la selección masculina de baloncesto!: estaba en el pueblo; puse mi despertador y me levanté a hurtadillas por la casa, entré gateando en el dormitorio de mis padres y desperté a mi padre para que bajara. No me lo podía creer, estaba entusiasmada, no me dio miedo la oscuridad, ni estar sola… sólo quería verlo. Salté, grité, ¡qué de emociones!
¡Barcelona fue increíble! Recuerdo que por aquel entonces no me perdía nada y lo grabé todo: los reportajes previos, la ceremonia de inauguración, la despedida, las diferentes disciplinas deportivas… Y conocí, por primera vez las Paralimpiadas (o al menos, eso me parece). Me impresionaron ¡qué capacidad de entrega, de sacrificio, de continuar! Me enfadé muchísimo al ver que la cobertura mediática no era la misma. Desde aquel año, las sigo de otra manera. Este curso encontré el vídeo de promoción de los paralímpicos ingleses:

¿ No os parece maravilloso?
Una vez más he vuelto a disfrutar viendo grandes hazañas, me he emocionado ante grandes personas incluso he creído que había algunos deportistas que no eran humanos.
Siempre que llegan intento llevar los calendarios y la verdad, no os voy a engañar, me gusta todo: natación, deportes de equipo, atletismo, sincronizada, gimnasia deportiva y rítmica, tenis, …
Me emocioné viendo a nuestro Rafa Nadal (@RafaelNadal ) jugar (no tengo calificativos); creo que es uno de los grandes deportistas españoles, si no el que más. Hace ya algún tiempo que hablamos sobre él, relacionándolo con la perseverancia (aquí podéis ver mi artículo Camino a la escuela) Y mientras lo veía sólo pensaba, ¿cómo algunos deportistas llegan y otros, no? ¿ Están hechos de algún material diferentes? Y me refiero a Nadal porque aunque lo veía extenuado era capaz de seguir ahí con un segundo set, emocionándonos y creyendo en sus posibilidades. Como madre y como maestra daría algo por transmitir esa fe ciega, esa capacidad de esfuerzo, ése “Yes, I can” del vídeo…
El hecho de perder dándolo todo solo hace engrandecer su persona, si cabe, más.
Cuando nuestros hijos o alumnos crecen intentamos que tengan lo mejor, que no les falte de nada, pero ¿ qué pasa con los comportamientos y con los valores? ¡Sí! El sacrificio, el esfuerzo, la colaboración, la generosidad, la empatía… Me llamó la atención un artículo que leí donde el tío de Nadal le prohibió a su sobrino tirar y destrozar la raqueta, como otros tenistas (El oro de Calderón).
Pues es verdad. Me peleo a diario en mis clases con mis alumnos sobre sus comportamientos: escupen en el suelo, gritan a sus compañeros, se enfadan e insultan a los que fallan… Y esto lo veo también en algunos deportistas, pero en otros no, ¿quién o quiénes hacen que sean diferentes? ¿Sus entrenadores? O quizás son diferentes o se han forjado de forma distinta, o tal vez sus primeros aprendizajes fueron los que debían de ser. ¡Ojalá tuviésemos la fórmula mágica que nos diese la respuesta concreta!: aprendizajes correctos.
Otro de nuestros mitos es Pau Gasol (@paugasol) me encontré uno de sus artículos casi de casualidad (Liderar con el ejemplo)
Os engañaría si no os dijera que considero fundamental mi asignatura: ya sé… “Es una maría, es fácil de aprobar”… Pero ¿sabéis todo lo que ello conlleva? Decimos que nuestros niños deben jugar en esta etapa y cada vez les damos menos tiempo… La Educación Física es fundamental y necesaria para su desarrollo físico y psíquico. Les damos normas, gestionan sus enfados, desarrollan hábitos saludables, aprenden a convivir fuera del aula y a participar valorando el yo y el grupo.
Siempre que llegan los JJOO, decimos que nuestros deportistas no están preparados, que la educación física de base que se da en España es mala, que debíamos de aprender de otras… Puede, porque los conceptos físicos y deportivos que tienen otros países, como por ejemplo Francia, son dignos de estudio o, por ejemplo, Estados Unidos y sus sistemas educativos respecto a los deportistas: En otros países, para entrar en una Universidad de esas caras, basta con que destaques en un deporte. Si lo haces, tienes un valor añadido y te dan una beca. Aquí, si destacas en un deporte, aún les cuesta organizarte el plan de estudios para facilitarte el tiempo que requieren los entrenamientos y poder acudir a los Juegos. Necesitamos recursos, tiempo y la idea de que la educación física tiene mucho más valor del que le damos (@patri_psicologa).
Por otra parte, es curioso, pero aquí colocamos en la base a los preparadores novatos (entrenadores, maestros), cuando tendría que ser al contrario, los mejores deberían estar en esas primer etapas enseñando lo fundamental porque ellos son los mejores para hacerlo.
Tienen grandes selecciones y deportistas individuales y esto es por algo; pero nosotros también tenemos a algunos dignos de elogio, ¿por qué no aprendemos de ellos?
Será porque he hecho siempre balonmano, pero creo que los deportes de equipo enseñan y mucho: trasmiten valores de colaboración, esfuerzo para que otros consigan contigo un éxito, respeto, mejoran la convivencia… Es por lo que son fundamentales en la iniciación deportiva. Alucino con los sistemas de otros países, recuerdo unos amigos nuestros que estuvieron viviendo en Australia y cuando sus niños fueron al colegio les cambiaron el chip: formaban parte de un estudio para el programa olímpico. Aquí no hay una dirección técnica que oriente, que supervise, que coordine las posibilidades reales de nuestros niños. ¿ Quién sabe si tenemos algún niño que podría ser medallista, pero que nunca llegará a serlo porque desconoce cuáles son sus cualidades ni capacidades?
Del baloncesto, en esta edición me llevo una posdata muy interesante: pese a que tenían todo muy difícil, consiguieron la medalla de bronce. En eso también tendríamos que aprender; por lo general, somos los primeros en derrotar a los nuestros: los primeros en tirar la toalla. Y no sólo a lo que se refiere a deportes, sino a todo: “este niño no tiene arreglo”, “esto ya no tiene remedio”, “no hay nada que hacer”… Pues amigos míos, nos equivocamos: siempre hay algo que hacer, cambiar, modificar o corregir. Lo único que tenemos que hacer es ser capaces, creérnoslo.
Y cuando hablo de nuestra negatividad no sólo me refiero a la selección de baloncesto masculino, sino a Carolina Marín (@caro_marin2), que pese a ganar no nos gustó porque chillaba. No me lo puedo creer, pero ¿no visteis la concentración y la capacidad de superación durante cada punto? Se animaba a sí misma y utilizaba su táctica. Todos los que hemos jugado sabemos que la técnica y la táctica son fundamentales, haciendo jugadas, amagos, marcando procedimientos cuyo objetivo es engañar al contrario. ¡Siempre! Aquí haría una mención especial, un recuerdo con entrañable cariño a un entrenador malagueño que se nos fue hace ya unos años: Rafa Mesa. Sólo me dio clase en un curso y aluciné. Hubiera dado algo por tenerlo de primer entrenador: lo preparaba todo.
Ya os he dicho que entre otras cosas valoré la humanidad de nuestros deportistas. Por ejemplo, Ricky Rubio (@rickyrubio9). Estaba y no estaba, pero apareció en el momento decisivo en que sabía que tenía que estar. Eso es sólo propio de los grandes. Les exigimos que estén al 200% pero no sabemos cómo es su vida, cómo están sus seres queridos, cómo se encuentran de su última lesión y es que lo queramos o no, siguen siendo personas: tienen sus buenos y malos días como todos, tienen familia, sienten y padecen.
Creo que aunque él no aparezca en este vídeo, seguro que también lo agradecería:
https://youtu.be/RRCJg-Fj1Zk
Siempre ha habido alguien tras nosotros, alguien que creyera en nuestras posibilidades, que nos animó cuando ya habíamos perdido la esperanza. A esa persona le debemos agradecimiento: nos ayudó, nos enseñó y nos demostró que aunque caigamos, siempre se aprende y que seguiría a nuestro lado. La fidelidad, la humildad, el compañerismo, la cercanía, la creatividad, la solidaridad, … Y esta labor es propia de las familias, de los docentes y de los entrenadores. Son valores que podemos fomentar en los más pequeños y qué mejor forma que hacerlo a través del juego, del deporte. Estamos obligados a darles una Educación lo más completa posible para que puedan alcanzar y lograr lo mejor de sí mismos. Y una de las formas de enseñar estas cosas es con el ejemplo, con nuestro ejemplo. Seamos conscientes de lo que hacemos, tenemos que preocuparnos por transmitir esos valores: su Educación, sus capacidades. Tenemos la obligación de que “se levanten y brillen”con luz propia:

Una vez más he vuelto a acostarme tarde, a vivir en familia un torneo, a vibrar ante cada reto deportivo y eso sólo puedo agradecérselo a los grandes deportistas que tenemos. ¡Mil gracias a todos por haber conseguido ilusionarnos una vez más!
Espero haber aprendido mucho para transmitírselo a mis niños; llamadle cómo queráis: “Yes, I can”, como el vídeo de los paralímpicos ingleses, esfuerzo, constancia, liderazgo, creer en sí mismo, agradecimiento al apoyo recibido, “rise and shine”…
Por ahí voy a empezar este curso: estamos obligados a sacar lo mejor de nosotros mismos y por supuesto, de ellos. Se lo merecen.
Que os vaya bonito y buen inicio de curso.
Maribel B.
@_MaribelBP
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