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La odisea profesional de nuestros hijos o la increíble experiencia de ser autodidacta

Kumon

Queremos educar a nuestros hijos para prepararles para su futuro, pero ¿podemos imaginarnos cómo será? Aunque queramos hacernos a la idea, la verdad es que el ritmo al que cambia nuestra sociedad es abrumador, surgen constantemente nuevas oportunidades profesionales y apenas sabemos qué cualidades, habilidades, conocimientos van a necesitar para encontrar su camino profesional.

Lo que realmente será un valor en un panorama tan incierto es que nuestros hijos tengan un comportamiento autodidacta. Si nuestros hijos aprenden a aprender y entienden que son los protagonistas de su desarrollo, se convertirán en personas autónomas, con capacidad y voluntad propia para construir su futuro.

Toru Kumon, el creador del famoso Método Kumon de aprendizaje, decía que se puede “obligar a un niño a estudiar hasta un límite, pero el potencial de crecimiento mediante un aprendizaje autodidacta es infinito”.

Kumon nos invita a conocer algunas claves para desarrollar un comportamiento autodidacta:

1. La automotivación. Tenemos que enseñar a nuestros hijos a conocer y controlar su energía interior, ese motor que nos ayudará a conseguir cualquier cosa que nos planteemos. A veces hacemos el pino con las orejas para que nuestros hijos hagan lo que creemos que es mejor para ellos y en muchas ocasiones es interesante utilizar gratificaciones y premios, como motivación externa para ir alcanzando pequeñas metas. Es correcto y muy eficaz, pero debemos hacerles ver siempre cuál es el objetivo principal y procurar que su motivación gire hacia el interior. Si nuestros hijos aprenden a motivarse por los logros y dirigen esa energía hacia el crecimiento personal, ¿hasta dónde podrían llegar?

2. La autoconfianza. Todos los niños deben sentir la sensación de ‘¡Yo puedo!’. Y podemos ayudarles proporcionándoles experiencias que les permitan sentirse capaces de aprender y descubrir el mundo por sí mismos. Debemos ponerles retos de forma continua que supongan un esfuerzo para ellos pero que a la vez estén a su alcance. Por ejemplo, retarles a que hagan la cama ellos solos o irles dando pequeñas responsabilidades en casa. Si nuestros hijos se dan cuenta que con esfuerzo y sacrificio pueden conseguir lo que se propongan, se quitarán de la cabeza cualquier tipo de limitación y freno y no tendrán miedo a intentarlo.

3. La autonomía. ¿Cómo vamos a conseguir que nuestros hijos se sientan capaces de hacer cosas por sí mismos si siempre las hacemos nosotros por ellos? Muchas veces el afán por conseguir que todo salga bien nos lleva a hacer cosas por nuestros hijos que podrían hacer ellos. Educar es guiar, orientar al niño para que esté siempre en el camino adecuado a su capacidad, apoyarle en los momentos difíciles, reconocer sus logros y hacerle ver que siempre puede dar un paso más. Confiar en su potencial, aunque veamos que son pequeños, e intervenir lo menos posible en su proceso de aprendizaje.

4. La comprensión. Que aprendan a pensar por sí mismos, a deducir, a seguir las pistas y a buscar la información que necesitan para contestar a esa pregunta. Y si les hacemos nosotros preguntas tales como: ‘¿y qué harías tú en ese caso?’, ‘¿cómo crees que podemos resolver este problema?’… estaremos yendo por el camino correcto. Comprender el mundo que nos rodea tiene que ver con nuestra capacidad de pensar, no de escuchar y aprenderse de memoria lo que dicen los demás.

5. El esfuerzo. Tener una actitud autodidacta requiere muchísimo más esfuerzo que seguir los pasos o las pautas de los demás. Por tanto, si queremos que nuestros hijos sean autodidactas, tenemos que inculcarles la cultura del esfuerzo. Para ello es fundamental que valoremos el esfuerzo que han realizado por conseguir aquello que estén proponiéndose más que el resultado. Porque si valoramos el resultado y algún día fallan, dejarán de enfrentarse a retos por miedo a no superarlos y defraudarnos. También podemos enseñarles ejemplos de personas que han conseguido muchas cosas después de mucho sacrificio y esfuerzo. Si a tu hija le encanta la natación, estaría bien que hablaras con ella de aquella nadadora olímpica que tanto tuvo que luchar para llegar tan alto. Si un niño disfruta de la experiencia de aprender por sí mismo, querrá repetir esa sensación de felicidad y ya no tendrá límites.

6. La ejecución. En la vida no vale sólo con tener buenos razonamientos y pensamientos, ¡hay que pasar a la acción! Y aprender a ser valiente y responsable de nuestras decisiones y actos. ¿Qué es lo peor que puede pasar si me equivoco, que aprenda del error? Si enseñamos a nuestros hijos a salir del inmovilismo, a no tener miedo a equivocarse, les resultará más fácil probar. Y como ya hemos dicho, la actitud autodidacta requiere acción, proactividad, no tener miedo al fallo.

Artículo elaborado por Kumon España

MÁS INFORMACIÓN: para saber más puedes contactar con cualquiera de los centros Kumon en Málaga.

Descubre otros consejos y artículos interesantes sobre la formación de los peques en el blog de Educación de La Diversiva.

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