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Niños tranquilos en verano, ¿una tarea imposible?

Niños tranquilos en verano

El mar de fondo, la suave brisa marina acariciando la piel, el calor de la arena bajo la toalla y alguna bebida refrescante a mano: parece que tenemos todos los ingredientes para estar tranquilos. Pero entonces comienzas a escuchar a tus hijos gritar o pasan por encima de tu toalla poniéndolo todo perdido de arena. Si tienes hijos, esta escena te resultará familiar. Seguro que te preguntas, ¿es posible que los niños se queden un rato tranquilos?

Tranquilidad adulta versus intranquilidad infantil

Las vacaciones de verano son para muchos adultos el único respiro que tienen durante el año para estar un poco más calmados. Pasar el día en ropa cómoda visitando lugares, yendo a la playa o simplemente sin hacer nada es el merecido regalo tras meses de agotador trabajo.

En cambio, para los niños la época estival es el momento de realización de una gran cantidad de actividades: campamentos, salidas con la familia, flexibilización de las normas, dulces helados, parques acuáticos y un largo etcétera.

Se produce un choque de trenes entre los deseos de los padres y madres que buscan estar más relajados, y los pequeños que quieren hacer todo aquello que no pueden hacer durante el año: pasar todo el día jugando.

Combinar estos deseos de manera que todos puedan estar satisfechos es el reto más importante al que las familias se enfrentan en verano. No obstante, el verano puede ser el mejor momento para enseñar a tus hijos los beneficios de la relajación.

Retos en verano: una nueva forma de divertirse

Niños tranquilos en verano
Las nuevas tecnologías con las que los pequeños están tan familiarizados son una continua explosión de estímulos que se reciben sin tener que hacer nada. Sin tener que ‘salir’ a buscarlos. Muchos niños y niñas no están acostumbrados a realizar actividades, igualmente divertidas, en las que ellos son quienes tienen que ‘trabajar’ para encontrar la diversión.

Si quieres sacar a tu hijo de esta hiperestimulación digital te recomendamos que les plantees la realización de otras actividades como un reto y no como un ‘vamos a dejar de lado el móvil y la tablet para hacer otra cosa’. Lo único que puede contra el negativismo de un niño es la competición. Te dejamos algunas ideas que te sirvan de inspiración:

En la playa, búsqueda de tesoros perdidos. Esta actividad es un clásico, encontrar esos cristales que el mar ha ido redondeando con el paso del tiempo o esas preciosas conchas marinas. Veamos quién consigue encontrar más, quien encuentra los más bonitos o que tengan una determinada característica. Para los bebés, podemos hacer este mismo ejercicio metiendo en un cubo diferentes objetos que cubriremos de arena. Ellos tendrán que meter sus manos y encontrarlos. Fomentamos la percepción visual, el seguimiento de normas y la paciencia.

Decoración de piedras. Esta actividad nos permite sentar a los pequeños durante un rato casi en cualquier lugar. Solo necesitamos llevar algunas pinturas (témperas preferiblemente) y buscar piedras lisas. Fomentamos la atención, la motricidad fina, la calma y la creatividad.


Reto fotográfico. Se trata de realizar una fotografía que contenga un determinado elemento. Por ejemplo una puerta verde, un coche amarillo, una sombrilla rosa, etc. Esta actividad puede ser útil cuando viajamos con niños. Cada miembro de la familia puede proponer cada día uno o varios elementos a conseguir fotografiar. Si vamos a hacerlo durante varios días es importante anotarlo. Las fotografías tendrán que realizarse con cámaras de usar y tirar. La inmediatez de los dispositivos digitales no sirve. De manera que solo cuando vayamos a revelar las fotos sepamos quién es el ganador. Fomentamos que los niños aprendan a esperar y que desarrollen percepción visual y espacial.

Enseñando a estar calmados

A continuación os dejamos unas actividades que además de fomentar la calma durante el verano, servirán como experiencia para continuar entrenando el resto del año en relajación. Estas actividades permiten a los niños tener experiencias reales que luego recordarán y podrán traer a su imaginación para evocar la calma.

Ser un barco en el mar. Solo tenemos que situar al niño sobre un flotador o un colchón hinchable. Le pediremos que escuche atentamente el sonido del mar o que se concentre en el movimiento de las olas. Después imaginaremos que somos un barco y que estamos navegando por el mar. Intentaremos que la respiración se vaya poco a poco sincronizando con el vaivén de las olas. Para los bebes, podemos hacer este mismo ejercicio cantando la canción infantil ‘el barquito chiquitito’. Es suficiente con hacer esta actividad durante unos minutos.

Niños tranquilos en verano
Nubes misteriosas. En este ejercicio les pediremos a los pequeños que se tumben boca arriba observando atentamente las nubes del cielo. Se trata de adivinar primero qué figura están formando las nubes. Tenemos que empezar realizando esta actividad junto a los niños durante un par de minutos, poco a poco aumentaremos el tiempo y dejaremos que sean ellos quienes lo hagan solos.

Escondite mental. Mientras vamos en coche o mientras visitamos un lugar le pediremos a los niños que estén atentos y que escojan un lugar donde se podrían esconder. Luego al final del día o en un momento en el que queramos conseguir que se queden más relajados les pediremos que cierren los ojos y se concentren mucho. Tendrán que imaginar que están en ese sitio y nos tendrán que ir dando pistas hasta que averigüemos donde están. Podemos ir guiándoles nosotros mismos haciéndoles preguntas como: ¿Cómo huele en tu escondite?, ¿si toco el suelo cómo será suelo?, ¿qué se oye en tu escondite?, ¿si toco la pared qué notaré?

Dejar a los niños desarrollar su imaginación

En muchas ocasiones, les damos a los más pequeños el teléfono móvil o la tablet para que se entretengan en situaciones en las que no disponen de un espacio o una actividad apropiada para su edad. Pero un simple pompero, unas fichas de construcción o unos colores pueden causar el mismo efecto y permitirán a los niños desarrollar su propia imaginación. Hoy día, podemos encontrar una gran cantidad de minijuegos (Jenga, dobble, mikado, UNO) para llevarles a los peques sin que tengan que fijar sus ojos en una pantalla.

¡Esperamos que estas pequeñas actividades os ayuden a disfrutar mucho durante el verano!

Mónica Valverde Salgado

Psicóloga Sanitaria. Codirectora de Valpe Psicólogos

Puedes consultar otros artículos en nuestra sección de Psicología infantil y familiar.

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