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Problemas infantiles a la hora de dormir: parasomnias

Problemas a la hora de dormir, parasomnias. Psicología Málaga Centro

En algún momento de la paternidad seguro que os habéis despertado en mitad de la noche con vuestro hijo al lado diciendo «tengo miedo, ¿puedo dormir aquí?». Las pesadillas, los terrores nocturnos o el bruxismo no son grandes problemas. Pero cuando se mantienen durante mucho tiempo acaban por afectar tanto a los niños como a las familias. Todos sabemos que cuando se altera el sueño de los pequeños de la casa nadie descansa.

Hoy quiero hablarte sobre las alteraciones de sueño más frecuentes en la infancia: las parasomnias. También expondré las claves que harán que la hora de ir a dormir sea un momento agradable y reparador para toda la familia. Empecemos.

Parasomnias

Las parasomnias son alteraciones episódicas, es decir, cortas y concretas, que irrumpen en el proceso de sueño y producen fenómenos vegetativos y motores (alteración de la respiración y el corazón, contracción de la pupila, liberación de adrenalina, etc.). No se encuentran alterados los mecanismos de control del sueño ni los de la vigilia.

No se trata de problemas especialmente graves, pero en ocasiones es necesario el asesoramiento o la intervención psicológica por los efectos colaterales que pueden producir en el niño (miedo a dormirse, a la noche, a conciliar el sueño sólo, irritabilidad, ansiedad, agitación, etc.).

Terrores nocturnos

Son episodios que suceden durante la primera mitad de la noche y se caracterizan por la aparición de llanto brusco e inconsolable así como una expresión de miedo intenso en el niño. Cuando ocurre es difícil tranquilizarlo, porque en algunas ocasiones puede estar un poco confuso. Al cabo de 5 o 10 minutos el episodio desaparece y el niño vuelve a dormir con tranquilidad. A la mañana siguiente los niños no recuerdan nada de lo ocurrido.


Pesadillas

Se trata de sueños muy vívidos, de larga duración y con muchos detalles que generan en el niño intensas emociones de angustia, miedo o ansiedad. El contenido de estos sueños puede estar relacionado con situaciones reales, situaciones totalmente inventadas o una mezcla de ambas. En el caso de las pesadillas, el niño sí recuerda el contenido del sueño al día siguiente. La repetición de las pesadillas puede acabar generando miedos en el niño mientras está despierto.

Sonambulismo

Caminar por la casa, levantarse para ir a otra habitación, vestirse o desvestirse e incluso querer salir son algunas de las actividades que, mientras duermen, pueden llevar a cabo las personas sonámbulas. Lo más frecuente es que a la mañana siguiente no recuerden haber realizado nada de lo anterior, al igual que ocurre en los terrores nocturnos. La combinación de ambas alteraciones puede hacer que los niños griten mientras duermen o deambulan. Cuando la persona lo único que hace es hablar mientras duerme, pero no se levanta de la cama, se denomina somniloquía.


Parálisis del sueño

Se trata de una incapacidad pasajera (1-3 minutos) para realizar cualquier tipo de movimiento voluntario, tiene lugar durante el periodo de transición entre el estado de sueño y el de vigilia. El niño está consciente en todo momento aunque es incapaz de hablar o de moverse, lo que puede generar miedo y ansiedad.

Bruxismo

Es el hábito involuntario de apretar o rechinar las estructuras dentales sin ninguna función. Puede generar dolor de cabeza y dolor de los músculos de la mandíbula, cuello y oído. Además puede desgastar los dientes. Este problema también puede aparecer durante el día, generalmente asociado a estrés.

Claves para garantizar el descanso de toda la familia: rutina de sueño

Problemas a la hora de dormir, parasomnias. Psicología Málaga Centro
Este tipo de alteraciones del sueño suelen estar muy relacionadas con el estrés, las emociones intensas y la falta de descanso, por lo que será necesario regular estos aspectos para evitar que aparezcan. Las rutinas son claves para las principales actividades de nuestra vida (alimentación, higiene, descanso, salud). La rutina de ir a la cama es sin duda una de las más importantes, ya que tener un sueño reparador es imprescindible para rendir en nuestro día a día.

Contexto

Es importante que la habitación donde queremos fomentar el descanso tenga únicamente esta función, en lugar de ser además la zona de estudios, juego o reunión. Dado que este espacio estará dedicado al descanso es importante que tenga una temperatura media, escaso ruido y oscuridad. En ese sentido, tenemos que evitar que los niños se acostumbren a quedarse dormidos en el sofá para luego ser subidos a su cama para dormir.

También es importante evitar pasar mucho rato delante de pantallas (móvil, televisión, tablets, etc.) justo antes de dormir. Diversos estudios han mostrado que el uso de las nuevas tecnologías afecta negativamente a la calidad del sueño.

Actividades de relajación antes de dormir

Realizar actividades de relajación antes de dormir es la mejor estrategia para garantizar el descanso, tanto en adultos como en niños de cualquier edad. Si ya han aparecido problemas de sueño, las actividades de relajación son imprescindibles, cada noche hay que relajarse antes de dormir sin excusas.

Evitar las comidas pesadas

Durante el sueño se produce una reducción de las funciones vitales para procurar el descanso, esto hace que las digestiones sean más lentas y pesadas. A esto tenemos que sumar la posición tumbada. El resultado puede ser la aparición de ardor, reflujos y perturbación del sueño.

Evitar encender la luz

Muchos padres y madres suelen encender la luz cuando sus hijos tienen pesadillas o terrores nocturnos, o cualquier otra alteración de sueño. Es importante que los niños no asocien la luz con ‘estar seguro’ y la noche con ‘tener miedo’. De lo contrario será más difícil que duerman solos o que se queden solos. Tenemos que enseñar a los pequeños que es posible calmarse en la oscuridad. Por ello, recomendamos que las actividades de relajación se realicen cada vez con menos luz.

Finalizar las pesadillas

Una estrategia de gran utilidad para acabar con las pesadillas recurrentes es ayudar a los niños a finalizarlas. Para ello, el niño tiene que escribir solo (o con nuestra ayuda) todo lo que recuerde de la pesadilla. Cuantos más detalles incluyamos, mejor. Una vez que tengamos toda la pesadilla apuntada le añadiremos un final agradable o heroico. Podemos convertir al niño en un superhéroe o incluir algún personaje que haga que el niño se sienta más valiente.

Imaginemos que un niño tiene una pesadilla frecuente en la que es perseguido por perros. Podemos añadirle un final en la que el niño descubre que es el rey de los animales de ese lugar y los perros le están buscando para que les ayude a encontrar a un cachorro perdido.

Es importante que el niño lea la historia completa cada noche antes de dormir para recordar los nuevos detalles. Así transformaremos la pesadilla en un sueño agradable.

¡Espero que estos consejos os ayuden a tener dulces sueños!

Mónica Valverde Salgado

Psicóloga Sanitaria. Codirectora de Valpe Psicólogos

Puedes consultar otros artículos en nuestra sección de Psicología infantil y familiar.

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