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Cómo proteger a los hijos del acoso escolar o bullying

Cómo proteger a los hijos del acoso escolar o bullying

Más de la mitad de los niños y las niñas afirman haber sufrido algún tipo de violencia o humillación en el colegio; la mayoría son burlas, rumores o golpes. Casi uno de cada cuatro afirma haber participado en algún tipo de acoso escolar o ‘bullying‘ en su centro escolar. Estos datos, obtenidos por Save The Children en población española de entre 10 y 17 años, son preocupantes. El acoso escolar puede acarrear importantes consecuencias para los menores. Por ello, quiero aprovechar la vuelta al cole para informar a los padres sobre qué es el acoso escolar y cómo pueden proteger a sus hijos de él.

¿Qué es el acoso escolar o ‘bullying’?

Se trata de la violencia que ejercen unos niños sobre otros, es decir, se produce entre iguales. Son situaciones, acciones y conductas en los que uno o más alumnos insultan, difaman, amenazan, chantajean, difunden rumores, pegan, roban, rompen cosas, ignoran o aíslan de manera intencionada, sistemática y prolongada en el tiempo a otro alumno. Las consecuencias producen en la víctima sentimientos de indefensión, sumisión e inferioridad.

¿Puedo evitar que acosen a mi hijo?

Los padres, madres y familiares de los escolares no tienen la capacidad para modificar o controlar directamente las acciones de los demás, ni tampoco la de sus hijos. De manera que no podemos evitar directamente que nuestro hijo o hija viva una situación de acoso concreta.

No obstante, podemos trabajar todo lo posible la prevención. De manera que si nuestro hijo o hija se encuentra en una situación de acoso tenga alguna herramienta para salir de ella. Esto evitará que la situación se cronifique y, por tanto, los daños sufridos serán menores. La prevención también puede ayudar a que si nuestro hijo o hija es conocedor de una situación de acoso, sea capaz de ayudar a la víctima.

Es necesario que toda la comunidad educativa, además de la familia, se involucren en la prevención de estos problemas ya que entre todos podremos afrontarlo de manera más eficaz.

Agresores, víctimas y espectadores

En una situación de acoso escolar o ‘bullying’ hay tres roles posibles: el agresor, la víctima y los espectadores. Es importante conocer las características de cada uno, ya que tener información es el primer paso para realizar una adecuada prevención.

Cómo proteger a los hijos del acoso escolar o bullying
El agresor o agresora es aquel niño o niña que ejerce la violencia contra los demás. Muchos se preguntarán, ¿qué le lleva a actuar de esta manera? Los agresores han aprendido que las conductas violentas les ayudan a conseguir sus objetivos. Por eso estas conductas se mantienen.

Generalmente, lo agresores o agresoras no se ponen en el lugar de la víctima, no tienen empatía con ella. Poseen bajos niveles de tolerancia y autocontrol. Además del dominio o el poder que obtienen sometiendo a la víctima, obtienen poder generando miedo en los demás o recibiendo el reconocimiento de sus compañeros.

Cómo proteger a los hijos del acoso escolar o bullying
La víctima es el niño o niña que recibe la violencia. La situación de acoso, cuando se mantiene en el tiempo, puede generar en las víctimas importantes consecuencias emocionales, somáticas y conductuales: ansiedad, depresión, aislamiento, rechazo al colegio o a los estudios, abandono de actividades anteriormente gratificantes, falta de atención, pérdida de autoestima, etc.

Cómo proteger a los hijos del acoso escolar o bullying
Los espectadores son aquellos niños y niñas que ven las situaciones de acoso que se producen en su centro escolar. Muchas veces los espectadores normalizan estas situaciones, las perciben como frecuentes y deciden no actuar ante ellas. En otros casos, también los espectadores se encuentran indirectamente sometidos por el agresor. Pueden sentir vergüenza, culpa o miedo y esto les impide actuar.

Qué pueden hacer los padres y madres para prevenir

Rechazar todo tipo de violencia. Puede que este punto parezca algo obvio, pero en ocasiones, también los adultos estamos acostumbrados a la violencia y tendemos a restar importancia a estas situaciones.

Frases como ‘no es para tanto’, ‘lo que hace X no está bien pero tampoco hay que tomarse las cosas tan a pecho’ o ‘son cosas de la edad’ normalizan situaciones de agresión que no deberíamos aceptar. Los casos graves de violencia se inician con actos de violencia menores, que poco a poco se intensifican.

Fomentar las relaciones de confianza, en lugar de relaciones de control. Es importante establecer un vínculo seguro con los hijos. Que entiendan que la familia o el hogar es un lugar seguro, donde poder expresarse y recibir apoyo. Esto no es incompatible con el establecimiento de normas. Las relaciones entre padres/madres e hijos e hijas cambian con el tiempo. Al principio debe predominar el establecimiento de normas, pero con el crecimiento debemos trabajar la negociación y el establecimiento de acuerdo.

Educar sobre qué es la violencia. Es de gran importancia indicarles a nuestros hijos e hijas qué es la violencia, para que sepan identificarla. Violencia es que te insulten, que te menosprecien, que te sientas obligado a hacer algo que no quieres hacer, que te impidan jugar, hablar o ir a un sitio o que alguien tenga contacto físico contigo si tú no quieres.

Cómo proteger a los hijos del acoso escolar o bullying
Mostrar empatía y ayuda la víctima. Es importante que los niños y niñas sepan qué hay que hacer en situaciones de acoso o de posible acoso. Tenemos que darles muchas alternativas, de manera que tengan suficientes herramientas para actuar.

En ocasiones, algunos padres y madres temen que sus hijos e hijas puedan resultar dañados si se oponen a una situación de acoso escolar. En ningún caso la recomendación es enfrentarse con el agresor sino defender a la víctima. Esto puede hacerse de muchas maneras, que además pueden combinarse entre sí: decir ‘deja en paz a (la personas acosada)’, ir a buscar a un adulto que pueda intervenir sobre la situación, acompañar o calmar a la víctima después de la situación de acoso y, sobre todo, contar a todos los adultos posibles (profesores y familia) lo que está ocurriendo.

– Podemos utilizar muchos recursos para prevenir el acoso escolar o ‘bullying’: charlas en los colegios, libros de lectura, películas, poner ejemplo sobre situaciones de acoso, etc.

Qué pueden hacer los padres y madres para intervenir

Si creemos que nuestro hijo o hija es víctima de una situación de acoso debemos, en primer lugar, mantener la calma. Los objetivos a conseguir serán: obtener el máximo de información sobre qué, cómo y cuándo está ocurriendo y dar nuestro máximo apoyo.

El apoyo implica entender que lo que está viviendo es difícil y que nosotros le ayudaremos en lo que quiera. ¡Ojo! No podemos imponer una solución, sino ayudar a encontrar una solución. Si un niño o niña se siente menospreciado, impotente o sometido, lo que queremos es fortalecerlo, no imponer nuestro criterio.

Debemos evitar reprochar al niño o niña su falta de respuesta o pasividad, sus respuestas emocionales, su miedo o su angustia. Cuando un niño no responde es porque no sabe cómo hacerlo. Primero tiene que tener las estrategias, luego podrá ponerlas en práctica.

Cómo proteger a los hijos del acoso escolar o bullying
En el caso de que nuestro hijo o hija nos confirme que está viviendo una situación de acoso, el objetivo prioritario será proteger a toda costa al menor de que vuelva a sufrir acoso. Lo primero que tendremos que hacer es poner en conocimiento del centro escolar lo que está sucediendo para explorar las acciones que se puedan llevar a cabo. En el caso de que la situación sea muy grave o de que el centro escolar no nos ofrezca una solución, podemos contactar con la inspección educativa, la Consejería de Educación o los cuerpos de seguridad.

En el caso de que solo tengamos la sospecha de que esta situación se está produciendo, pero nuestro hijo o hija no quiera hablar sobre ello, debemos evitar presionar al menor. Los niños y niñas muchas veces sienten vergüenza o miedo, temen las repercusiones que puedan ocurrir o les preocupa decepcionar a su familia. Así que optan por callar. Debemos dejar claro que pueden hablar con nosotros cuando quieran, que confiamos en ellos y que nuestra respuesta será siempre de apoyo y calma ante sus problemas.

Las situaciones de acoso escolar son complejas y difíciles tanto para los niños y niñas como para sus familias. Todas las personas que se ven inmersas en estas situaciones dudan sobre qué hacer exactamente ante ellas. Tener información es el primer paso para solucionar estas situaciones, espero que este post os haya ayudado en este sentido.

Mónica Valverde Salgado

Psicóloga Sanitaria. Codirectora de Valpe Psicólogos

Puedes consultar otros artículos en nuestra sección de Psicología infantil y familiar.

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