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Tirones al cordón umbilical

Mujer joven de mediana edad

¡Y de repente, bloguera!
Post 0

Para empezar os cuento cómo he llegado aquí y de camino agradezco a los que lo han hecho posible. Creo que esto hay que hacerlo cuando se empieza…
Yo tenía por ahí mis inquietudes de escribir sobre cosas mundanas que he ido experimentando a lo largo de mi ya dilatada vida y me apetecía compartir. Andaba yo fantaseando con este tema del blog cuando un día se lo confié a mi compañera Raquel y cual no fue mi sorpresa cuando su marido Chubi se puso en contacto conmigo y me ofreció “colarme” en esta ventana fantástica que es La Diversiva.
Mi “editor” me pide, del tirón, una presentación y mi primer post, y yo, una vez recuperada del tembleque de las piernas, me veo toda chulita contestando “en un par de días lo tienes”, y aquí estamos. Espero que me perdonéis la osadía de escribir sobre temas en los que soy bastante profana y por tener un estilo literario poco pulido… mi única experiencia en redacción proviene de hacer mensual y puntualmente mis informes financieros, y claro, éstos no se suelen caracterizar por contener, ni necesitar, grandes dosis de retórica y buena prosa…

Tirones al cordón umbilical

Post 1. Post de madre

¿Qué se siente cuando los hijos crecen y el cordón umbilical se estira tanto que casi se rompe…?
Yo soy de las que pienso que el cordón umbilical que nos une a nuestros hijos, y por ende a nuestras madres, no se corta del todo en el momento del parto. Una vez que se corta físicamente persiste un cordón invisible más fuerte que el físico. Ese cordón va estirándose a lo largo de nuestra vida y solamente desaparece con el fin de la misma. Ese estirar se va haciendo de forma paulatina y poquito a poco, pero también de vez en cuando va pegando como tirones. Cuando me refiero a estos tirones son momentos en que piensas que tu hijo se va separando de ti y que ha dado un pasito más hacia su propia independencia. Sin dejar de pensar que ese tensar que empieza a hacerse muy fuerte en la adolescencia, luego en la edad adulta, yo creo que cuando somos padres, volvemos a destensarlo con nuestros padres y a acortar distancias…
No obstante yo quería recordar aquí los tirones al cordón que ya han ido dando mis hijos. El primero que recuerdo es de un pequeño detalle… cuando le das la vuelta a la sillita en la que paseas por la calle y ya deja de mirar hacia ti y mira hacia el mundo… en ese momento pierdes sus expresiones, su carita de fascinación cuando ve algo nuevo, pierdes parte de sus emociones… primer tirón… El segundo gran tirón es un clásico, cuando lo “echas” de tu habitación, y ese duele, pero a la vez te libera del sueño-vigilia que te hace escuchar cualquier ruidito que haga la criatura por la noche y que tú en el sueño te empeñas en interpretar. Luego están los típicos tirones de cuando los dejas al cuidado de alguien o en la guardería el día que vuelves al trabajo, cuando empieza el cole, e incluso algunos refieren el topicazo de “desde que hizo la Comunión”… Pero a mí me han marcado más otros tirones, otros momentos más pequeños…
Como ese día, con un par de años, que estando en el parque puedes sentarte en el banco a verlo jugar porque el niño ya se está entreteniendo solito y tú puedes vigilar un poquito de lejos… sin que te tengan que llegar los brazos para sujetarlo… ohhh, que liberación…
Luego vienen los tironcillos… hasta que un día, con 11 años te dice “mami, he quedado con mis amigos para salir a dar una vuelta”… sale sin ti… y tú te quedas en la casa dando vueltas, sin saber qué hacer con ese tiempo que de repente te han regalado, pero que no esperabas y no sabes hacer nada… casi piensas en irte al parque a charlar con las vecinas, como cada tarde de tus últimos 10 u 11 años…
Y seguimos tirando… los tirones que le vas dando cuando duermes fuera de casa una noche, dos noches, y cuando te vas a tirar tres y piensas que eso no los vas a poder llevar… y luego cuatro y… hasta que un día haces otra vez un viaje largo sin ellos… y ves que el cordón estira, estira…
Hasta que un día, solo con 15 años, lo mandas a estudiar a USA un curso completo, y durante meses se mantiene el tirón que te da cuando traspasa los controles del aeropuerto, y en eso estamos, en pleno proceso de tirar… y duele… no te cuento cómo duele… y vas teniendo tus conversaciones diarias por Skype hasta que se van espaciando… mejor mañana, después dos días, tres días… hasta que te das cuenta que ya no te necesita en el día a día para gestionar su vida… y el cordón sigue tensándose… y de repente un día te pregunta ¿a qué hora llega mi avión de vuelta? Y tú tan contenta, echándolo de menos a rabiar, se lo dices (porque tú te lo sabes) y te dice… “ah, esa hora me va bien… puedo quedar con mis amigos” y eso sí es un buen tirón… más bien un TIRONAZO…
Espero no haberte defraudado con mi primer post… desde luego lo de los puntos suspensivos lo he cumplido…
Ana Sancho
blog.mujerjoven@gmail.com
Twitter: @4n4s4n

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