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Violencia de género en jóvenes y menores, ¿aumento o concienciación?

Violencia de Género en menores jóvenes y menores, ¿Aumento o Concienciación?

Parece evidente que cada vez más, tanto en la sociedad como en nuestros gobiernos, el nivel de compromiso con lograr un mundo libre de violencia machista va en aumento.

Desde el año 1987 que se presentó en el Consejo de Ministros el primer Plan de Igualdad 1988-1990 han sido numerosas las medidas aprobadas con el fin de poner fin a esta lacra social de la violencia de género y la desigualdad de género. En Andalucía se aprueba en el año 2005 el primer Plan de Igualdad entre Hombres y Mujeres en Educación. Sin embargo, las estadísticas nos ofrecen algunos datos que nos invitan a la reflexión.

El Observatorio contra la Violencia Doméstica y de Género del Consejo General del Poder Judicial cifra en 249 los casos de menores de edad enjuiciados por violencia de género en el año 2018. A modo de comparación, en el año 2017 fueron 266 y en el año 2016 sumaron 179.

Se observa que las denuncias de menores de edad por violencia de género en 2018 aumentaron un 139% con respecto al año 2016. Según datos de la Macroencuesta de Violencia contra la Mujer realizada en 2015 por el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, un 38,3% de mujeres en edades comprendidas entre 16-24 años ha sufrido violencia de género psicológica o de control a lo largo de su vida.

Se pueden proyectar dos grandes vertientes para explicar el aumento de denuncias por violencia de género en jóvenes en nuestro país, una de ellas es que en la sociedad se está haciendo más evidente el problema y se está tomando conciencia de que todas las personas somos responsables del mismo, aumentado así la sensibilización sobre el tema de la sociedad en su conjunto.

La otra vertiente es que los agentes de sociabilización y los cambios sociales que vivimos en la actualidad empujen a la perpetuación de ciertos roles de género y a la idealización del amor romántico, que dificulta que se detecte los primeros indicios de este tipo de relaciones. El abuso y en ocasiones mal uso de las nuevas tecnologías y redes sociales facilita el control por parte de la pareja y en ocasiones se comportan como un escaparate para el mundo ‘de verdad’.

Por otro lado, los medios de comunicación (programas, noticias, música) también ayudan a establecer un imaginario colectivo del rol femenino (centrado en la sexualidad, cosificación, sumisión, supeditación de la mujer) y del rol masculino: enfocado en las pautas de masculinidad y virilidad.

Por último, afirma Ruíz (2016) en su estudio ‘Voces tras los datos’, la violencia de género psicológica es la que más sufren las mujeres y sobre todo las mujeres adolescentes. La perpetuación de este tipo de violencia entre población joven se enmarca en el carácter sibilino, sutil y leve que la caracteriza, lo que hace más difícil la detección de la misma y a su vez hace que aumenten ciertas actitudes de justificación de violencia psicológica.

La violencia de género psicológica conlleva todo tipo de amenazas, insultos, humillaciones, vejaciones, aislamiento, control, celos, que ejerce el agresor sobre la víctima.

Por lo tanto, ¿está la sociedad más concienciada con la violencia de género y por ello aumentan las denuncias o los cambios sociales y agentes de sociabilización amparan que se sigan perpetuando estos roles y actitudes y, por consiguiente, de lugar a un aumento de la misma en lugar de una disminución?

Patricia Gómez Herrera

Trabajadora Social y miembro del Equipo Técnico de la Asociación Cívica para la Prevención (ACP)

CONTACTO: omaweb@omaweb.org.

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