Sillita del coche para bebés

¿Por qué mi bebé no quiere la sillita del coche?

¿Os encontráis en esta situación? Lo más importante es no alarmarse, tu bebé no es el raro, sobre todo si haces crianza con apego, no pienses que es por eso, hay una razón fisiológica y científicamente probada.

Mi bebé tiene ahora tres meses y medio, ya la primera vez que lo monté en su súper silla #acontramarcha la kiss2 de Kipplan, hizo su primer trayecto llorando los 7 minutos más largos, la leche brotándome del llanto y soy yo la única que conduce. Lo primero que hice fue llamar a Diana de Baby Boom Factory para que ella comprobara si yo ajusté bien el cinturón a Eric. Como la compré embarazada, ella la instaló en mi coche, pero no pudo dejármela ajustada a mi bebé. Yo pensé que podía haberlo ajustado mal.

Tengo dos hijos mayores, 17 y 12 años, ambos salieron del hospital en su sillita del coche, la mejor de su tiempo, pues eso es algo que tengo muy claro, no deseo un quitamultas, y no sé si es porque el tiempo nos hace olvidar, o porque entonces si estaba permitido que fueran a mi lado en el asiento delantero si no había airbag, al verme no lloraran.

Como hago con todo lo referente a Eric, observo sus reacciones y aprendo a conocerlo, como bebé que es, no habla con palabras solo se expresa con sus gestos y sus distintos llantos. Así que observé que mi bebé desde que va en coche:

– De recién nacido tenía que estar muy bien comidito y dormidito para ir en la sillita. Pero nuestras salidas eran las justas, pues los dos pasamos los primeros 20 días tranquilitos en casa conociéndonos y siendo mimados por papá y los hermanos. Los siguientes días eran escasas las salidas con coche.

– De más semanas tenía que estar recién terminado de mamar y que por su puesto que él soltara la teta.

– Y la más conflictiva, a partir de que empieza a oscurecer no quiere ir en coche.

El trayecto Antequera Málaga de hace dos semanas duró dos horas y media, paramos 4 veces y ni por esas. Además coincidió la noche y su periodo de demanda continua, algo que hace cada 15 días más o menos en cada estirón que da, pero esto lo observé después de ese día.

Gracias a que llevo 5 años aprendiendo a desconectarme de cosas que no están en mi mano resolver, pude conducir sin estrés.

Después de la última parada decidí que no paraba más, ya que cada vez que lo hacía, él mamaba y se calmaba, pero al volver a la silla, con más intensidad lloraba, parecía que la tortura era lentamente y como hace poco escuché decir “si hay que cortar el brazo qué prefieres hacerlo lentamente o poco a poco?”

Solución al tema, no coger el coche cuando el trayecto me suponga la caída de la noche o la noche. Si necesito hacerlo elijo el autobús y como va en el fular, va divino.

Algunas mamás y papás pensaréis que eso es algo drástico, lo reconozco, soy así, cuando decidí tener a mis hijos y la experiencia como madre, lo que más claro me ha dejado es: Que un bebé no tiene que adaptarse a mi vida, yo debo adaptarme a la suya, pues depende al 100% de mí, no de su padre ni de nadie, solo de mi.

Los motivos fisiológicos que hacen que tu bebé rechace la sillita nos es porque lo has mal acostumbrado por hacer crianza de apego o colecho, simplemente es que vienen de serie con un instinto mamífero instalado en su cerebro. Esto les hace sentir que cuando están solos y no escuchan ni huelen a su mamá corren peligro de muerte. Y ¿en la selva cuando hay más peligro? Cuando cae la noche, por eso los bebés y los niños menores de 6 años más o menos, el momento más penoso suele ser entre las 19:30 y las 20:30 hora fisiológica, que con los cambios horarios puede variar.

Si un bebé no llora porque “lo han acostumbrado” a estar solo (en el cochecito, cuna, sillita) no es que se ha acostumbrado, simplemente deja de llorar por supervivencia, al no responder su mamá, que es su ÚNICA PROTECTORA para él, a su señal de alarma de; me van a devorar por estar solo, decide desconectarla por sentirse abandonado, y evita llorar para no atraer al depredador, algo que no siempre consigue y su sufrimiento es mayor, necesito llamar a mi mamá y si la llamo al estar solo el depredador me puede devorar.

PD: Somos una máquina perfecta que crea máquinas perfectas con unas habilidades de serie ancestrales, cuando no existían las viviendas, ni los policías ni la calefacción.

Ana María Fdz Díaz.

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