La educación es algo de lo que se habla. Algo que preocupa a muchos, ocupa a otros tantos y tiene tantos lados que hace interesante acercarse a su entendimiento y mejora desde la investigación si se pretende aportar con indicadores, descriptores claros y planteamientos pedagógicos.
Hoy vivimos un tiempo rápido, acelerado y globalizado. Muchas de las ocupaciones que darán trabajo a los niños y niñas que asisten ahora a educación infantil no están aún inventados. Pero probablemente demanden personas tolerantes a la frustración, con capacidad de trabajo colaborativo y cooperativo, con valores, creativos y flexibles entre otras características.
En nuestros días aún no existe un modelo universalmente válido y contrastado de instrucción educativa. Tenemos muchas pistas eso sí, conocemos con evidencias empíricas el importante papel que el juego, las emociones o el trabajo cooperativo, entre otros factores, suponen a la hora de abordar con éxito la tarea de educar.
En los próximos años asistiremos a un creciente aumento de la demanda de formación por parte de múltiples y variados sectores de la población (adultos, parados, profesionales, emigrantes, jubilados…). Viviremos un periodo caracterizado por la coexistencia de instituciones de educación formal (el sistema escolar y las universidades) y nuevos agentes formativos (empresas, asociaciones ciudadanas y culturales) con formatos de educación alternativos, menos formalizados y más flexibles (lo más probable es que cada individuo, a lo largo de su vida, utilice y entremezcle ambos).
Creo que cobrará relevancia la ‘formación personalizada’ y cada sujeto podrá configurar su plan en función de sus necesidades. Desde un punto de vista pedagógico, quisiera creer que asistiremos a una profunda renovación de los métodos y técnicas de enseñanza en todos los espacios educativos: que ya está en marcha en muchos centros e instituciones. Aprendizaje por proyectos, enfoques colaborativos, aportes de la neurociencia, “gamificación” o educación emocional son términos que van haciéndose cada día más familiares.
En definitiva, será una formación basada en el ‘aprender creando’, no en el ‘aprender repitiendo’. Creo que es hora de pasar de una generación de consumidores de tecnología a otra de creadores de su propia tecnología.
Germán Bernal Girón
Lic. en Filosofía y Ciencias de la Educación
@germanbgiron
NOTA: Imagen que ilustra el artículo obtenida de cippec.org

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