¿Por qué es importante educar con una perspectiva coeducativa?
Cuando hablamos de coeducación nos estamos refiriendo a la incorporación en nuestras aulas, en nuestras casas, de una mirada educativa no sexista libre de los estereotipos y roles de género que nos impone la sociedad. Cuando hablamos de coeducación hablamos de valores, igualdad y respeto. En definitiva, es una apuesta por potenciar las habilidades y los conocimientos que favorezcan un desarrollo integral de nuestros pequeños y nuestras pequeñas, de forma que tengan las mismas oportunidades sin determinarles diferencias culturales (juguetes, comportamientos, colores…) por haber nacido niño o niña. Pretende conseguir que se vean y se traten entre ellos como iguales desde edades tempranas y que aprendan a compartir las responsabilidades sociales y familiares.
Si bien hoy día, comparando con las últimas décadas, podemos reconocer que la mujer conquistó nuevos espacios y derechos, si observamos detallada y críticamente la realidad se puede afirmar que persisten las discriminaciones por razón de sexo: hay más desempleo femenino, los trabajos ocupados por mujeres son generalmente menos retribuidos y menos valorados socialmente… Y, desde luego, lo más preocupante, las situaciones de violencia en sus distintas formas y grados ejercidas por hombres hacia mujeres por el hecho de ser mujer.
De ahí la importancia de tratar de neutralizar esta realidad social desde la infancia, tanto en casa como en la escuela, con una herramienta muy poderosa: la educación. Sin duda, un buen antídoto contra la desigualdad y las actitudes machistas.
¿Y qué podemos hacer como padres y madres? Nos atrevemos a sugeriros cinco estrategias con una perspectiva coeducativa que podréis implementar en casa:
Fomentar juegos y juguetes no sexistas. No hay juguetes de niños y juguetes de niñas. Poned al alcance de vuestros hijos e hijas todo tipo de juguetes, y de todos los colores posibles, animando a que jueguen con todos ellos, indistintamente, sin pensar en el género. Por ejemplo, una “cocinita”, entre otras capacidades, desarrolla el juego simbólico, la representación de situaciones cotidianas del hogar que tienen que ver con la alimentación y el cuidado. Necesidades básicas que tenemos los seres humanos y que debemos aprender a satisfacer, independientemente de nuestro sexo.
Favorecer momentos de encuentros y juegos compartidos entre niños y niñas: jugar a “las casitas”, al fútbol, trepar, correr, juegos cooperativos (para que aprendan a compartir y a respetarse)…
Mostrar el mismo trato con nuestros hijos e hijas, evitando el uso de etiquetas y expresiones estereotipadas vinculadas al género, que realzan valores y comportamientos típicamente masculinos o femeninos, del tipo: “Los niños no lloran”, “Los niños son fuertes”, “Eres muy guapa, como una princesa”…
Lectura de cuentos que pretendan romper con los estereotipos sexistas presentes en los cuentos tradicionales infantiles y en particular, en el “mundo Disney”. Sabemos que uno de los agentes de socialización más importantes a tempranas edades son los cuentos. Poderosos recursos educativos a través de los cuales se legitiman roles, inculcan creencias o normas sociales. Por ello, nos alegramos enormemente de la existencia de editoriales que abogan por la publicación de este tipo de textos que visibiliza las historias de mujeres reales, protagonistas de sus vidas, independientes y luchadoras, que rompieron esquemas en época, como es el caso de la Editorial Chirimbote y su colección de cuentos “Antiprincesas”.
Si queréis ampliar la biblioteca en casa con cuentos infantiles no sexistas, os dejamos el enlace a un blog que hace una recopilación de títulos actuales que nos parecen interesantes. Otra opción es “jugar” a desmontar los cuentos tradicionales cargados de estereotipos sexistas y construir otras versiones alternativas fundamentadas en valores igualitarios. La Guía “Siete rompecuentos para siete noches” sugiere algunas propuestas acerca de ello. O jugar a inventar cuentos e historias en los que se rompen con los estereotipos clásicos, como por ejemplo, la mamá sale a buscar la comida y es el papá el que cuida de los bebés.
Enseñarles desde la infancia a participar y responsabilizarse de las tareas de la casa y de cuidados hacia los demás. Algún día serán personas adultas y necesitarán saberlo hacer.
Y para finalizar esta lectura, os dejamos inserto en este post un vídeo que sin duda os hará reflexionar… “Éranse muchas veces. Juntar, contar, crecer”.
Mercedes Cordero (Educando en Red)
www.educandoenred.net
info@educandoenred.net

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